Política Industrial

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Contenido del artículo

La Unión Europea es el primer productor industrial del mundo. Precisamente para la creación de empleo no sólo es preciso un crecimiento económico sostenido, también es preciso una industria eficaz e innovadora, tal y como se reconoció en el Pacto de Crecimiento y Empleo aprobado en la cumbre de Amsterdarn en junio de 1997,

El objetivo fundamental de la Política Industrial de la Comunidad es facilitar, con un enfoque horizontal y dinámico, la aplicación coherente de todas las políticas que puedan contribuir a reforzar la competitividad industrial.

La competitividad industrial se basa fundamentalmente en la existencia en el tejido de la industria, de un número lo más elevado posible de empresas en condiciones de desarrollarse, susceptibles de obtener un beneficio en los mercados donde actúan. Esto supone, desde el punto de vista de la organización industrial europea: el fomento de la inversión inmaterial; el apoyo a la cooperación industrial; el incremento de la competencia, y la actualización del papel del Estado como empresario.

Los retos son muy importantes y entre ellos ocupan un lugar destacado el riesgo de las deslocalizaciones de amplios tramos de la producción industrial hacia países caracterizados por costes mas reducidos y menores obligaciones legales.

Uno de los cambios estructurales de los últimos años esta relacionado con la Reducción de la parte de la economía correspondiente a la industria, lo que se entiende como un cambio estructural que corresponde a un proceso de reasignación de recursos hacia los servicios en los países industrializados. La respuesta europea ha sido aconsejar a los Estados miembros un aumento de los gastos en investigación y desarrollo Y favorecer un clima favorable la aplicación de tecnologías favorecedoras de la competitividad. La elección de favorecer la competitividad ya se hizo con la Estrategia de Lisboa (2000) y las perspectivas financieras para el periodo 2007-2013 confirman la prioridad que en la UE se concede al refuerzo de la competitividad y por tanto el objetivo es procurar los medios necesarios para lograr este objetivo.

Para el proceso de cambios estructurales que se requieren en la UE se necesitan tres tipos de acciones:

  1. Proporcionar un marco legislativo favorable a la industria, para que:
    1. Se siga beneficiando de un mercado lo mas integrado posible.
    2. Se promocione una carga normativa adecuada.
  2. Como la competitividad en la VE depende en gran parte de la industria, optimizar las sinergias entre las distintas políticas (política de competencia, desarrollo sostenible, mercado interior, cohesión, redes, etc.).
  3. Respuestas acondicionadas a las características de cada sector.

Estableciendo los fundamentos de la competitividad europea basados en:

  1. Políticas internas adecuadas:
    1. Mercados competitivos que faciliten la competitividad de las empresas europeas
    2. Apertura económica a los intercambios y a las inversiones internacionales.
    3. Justicia social previendo los efectos de la apertura de los mercados
  2. Formando parte de la política comercial común, no limitarse a los aranceles, sino fomentar y apoyar la apertura de los mercados fuera de la Unión:
    1. Barreras no arancelarias, luchando contra los nuevos obstáculos al comercio.
    2. Acceso a los recursos, especialmente los cruciales como la energía, metales, materias primas, etc. esenciales para la economía de la UE.
    3. Nuevas áreas de crecimiento, que ofrecen oportunidades para la economía europea (servicios, inversiones, competencia, contratación publica), siempre que la Liberalización del comercio mundial y la existencia de normas transparentes faciliten los intercambios entre la UE y sus SOCIOS comerciales.

Los retos de la Política Industrial europea

Estos retos son los siguientes: elevada tasa de desempleo; aparición de nuevas tecnologías; cambios en la economía internacional; problemas en el medio ambiente; mejora de la calidad; incremento de la competencia internacional.

Elevada tasa de desempleo. Desde los 80 se nota que la creación de puestos de trabajo no parece estar tan directamente relacionada con la producción industrial, la creación de puestos de trabajo, no acompaña al ciclo, como sucedía antes.  Son los sectores en los que se requiere un uso más intensivo de nuevas tecnologías, donde las perspectivas de creación de empleo, se incrementan. También en las pequeñas y medianas empresas.

Aparición de nuevas tecnologías especialmente relacionadas con la economía de la información. Esto produce una disociación entre crecimiento económico y creación de empleo. La reactivación de la economía , ya no lleva forzosamente a una mayor demanda de trabajo sino a la incorporación de nuevas tecnologías.

Cambios en la economía internacional. (aparición en la escena internacional de países emergentes con fuerte potencial de crecimiento, más competitivos que los europeos y con un elevado grado de penetración en los mercados).

Los problemas del medio ambiente. suponen un coste para la industria, a veces no muy bien entendido por una parte del empresariado.

La mejora de la calidad. La calidad debe ser un instrumento de gestión global de las empresas para mantener su competitividad.

El incremento de la competencia internacional. La mayor competencia obliga a las empresas de la UE a incrementar su competitividad a través del avance en la productividad. Este planteamiento puede llevar en ocasiones a adoptar estrategias de deslocalización de las empresas, en el ámbito del mercado único o fuera del área comunitaria, buscando la ventaja comparativa en costes, en otras regiones o países.

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