La Eurozona va camino de la deflación si nada lo soluciona

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Desde hace algún tiempo, incluso antes de la incertidumbre producida por la pandemia mundial de Covid-19, muchos expertos aseguran que la Eurozona va camino de la deflación. Tal tema plantea muchas incógnitas en un escenario tan convulso como el actual.

Dependiendo de la evolución que se presente en las políticas económicas de la Eurozona, la deflación podría ser un simple fenómeno transitorio. Sin embargo, en el peor escenario se trataría de un cambio que vendría para quedarse.

Euro en deflación

La Eurozona va camino de la deflación como un cambio atípico

Lo más inusual de afirmar que la Eurozona va camino de la deflación es que durante varias generaciones las directrices económicas estaban encaminadas a luchar contra el fenómeno opuesto: la inflación.

Esto puede provocar que un escenario deflacionario tome por sorpresa a gran parte de la población, lo que podría contribuir a frenar el crecimiento económico durante varios años. En este sentido, algunos economistas establecen una comparativa entre la situación actual de la Eurozona con la deflación que experimentó Japón en los años noventa.

Ambas situaciones son muy similares, teniendo como principal diferencia que el Banco Central Europeo (BCE) maneja políticas más dinámicas que las utilizadas por Japón con respecto a las políticas monetarias expansivas y las tasas de interés.

Actuación del BCE

De acuerdo a las últimas políticas del BCE, hay quienes consideran que dichas políticas buscarían evitar a futuro la inflación y el crecimiento nulos. Medidas como la compra de bonos soberanos, que han provocado revalorizaciones, son prueba de ello.

Sin embargo, el efecto económico provocado en la pandemia hace que resulte muy difícil predecir la forma que tendrán los escenarios futuros. Aun cuando la deflación no sea un hecho infalible, el riesgo de que se presente es incluso más alto que al momento de la crisis financiera de 2008.

Coronavirus

El impacto del coronavirus en la economía es evidente. Ha provocado un déficit de la producción a nivel mundial a raíz del confinamiento. La denominada “nueva normalidad” ha reducido este recorte en comparación al principio, pero el cambio no es lo bastante significativo.

En teoría esto debería de ser suficiente para aumentar los precios de los productos y servicios, pero la realidad no es tan simple. La pandemia también ha reducido notablemente la demanda y un alto porcentaje de la población ha perdido sus empleos.

Si a esto se suma la incertidumbre intrínseca de la evolución que tendrá la pandemia, queda claro que hay muchas razones en contra de la subida de precios. En resumen, hay elementos a favor de la deflación y la inflación a partes iguales, por lo cual el escenario futuro estará determinado por el que consiga prevalecer.

Según Bofinger (2020), los efectos de la pandemia global estarían divididos en tres fases. La primera fue la del confinamiento, la cual ya fue superada. En la actualidad estamos en la etapa de la nueva normalidad, la cual ha presentado los cambios antes mencionados en comparación a la fase del confinamiento.

Por lo tanto se mantiene a la expectativa lo que ocurra en la etapa postcovid, que sería la fase final. Esta iniciaría cuando sea descubierta una cura contundente o una vacuna contra el coronavirus. El mismo autor sugiere que lo más probable es que en esta etapa se dé la temida deflación económica si no se llega a una solución.

Billete euro de España

España

Más allá del riesgo sostenido sobre que la Eurozona va camino de la deflación, en el caso de España el panorama no luce muy alentador. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, para junio la inflación llegó a su número más bajo en los últimos cuatro años. Ésta se ubicó en -0,9%, un descenso significativo en comparación al -0,11% de abril.

Esta caída en los precios tuvo su origen en la reducción del precio del combustible. Por lo tanto, el país lleva más de dos meses con una inflación por debajo de cero.

La buena noticia es que no todo parece señalar que la Eurozona va camino de la deflación, específicamente en España. El último informe trimestral del Banco de España reflejó que los precios de los alimentos experimentaron un aumento significativo para febrero y mayo.

De acuerdo al mencionado ente, este cambio pudo ser influenciado por un crecimiento de la demanda de los productos alimenticios, así como de los costos de distribución y producción de los mismos.

En conclusión, la balanza parece inclinarse al lado deflacionario, pero no del todo. Por lo cual si el BCE decide aplicar unas medidas correctas una vez que el coronavirus deje de ser una problemática, la economía podría europea podría prevenir su estancamiento.

Referencias

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