Historia de la Revolución Francesa: 231 años de derechos humanos

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Contenido del artículo

La Revolución Francesa marca el fin de la Edad Moderna y el inicio de la Edad Contemporánea. El logro más destacado de la lucha es el reconocimiento universal de los derechos humanos. Te invitamos a descubrir el conflicto armado que cambió el pensamiento del pueblo y derrocó al absolutismo francés.

Causas de la Revolución Francesa

En 1788 había un descontento palpable entre el pueblo francés. El Rey y la Reina vivían con lujos y excesos mientras el país se encontraba endeudado a causa de las guerras y el despilfarro del monarca y la corte; en consecuencia, el pueblo moría de hambre. Pero vayamos un poco más atrás. A 1776. El 4 de julio de ese año, las Trece Colonias (ahora Estados Unidos de América) consiguieron la independencia de la corona británica. Francia, con sentimientos de venganza hacia Gran Bretaña por la Guerra de los 7 años, envió tropas a las Trece Colonias para luchar a favor de la independencia. Gran error.

La independencia de Estados Unidos fue un aliciente para el pueblo francés por dos motivos. El primero, que la deuda del país seguía en aumento, pues el Rey había enviado tropas a participar en esta guerra; el segundo, la proclamación de la Declaración de Derechos de Virginia. En este documento se establecía que todos los hombres son libres e independientes por naturaleza y tienen derechos inherentes de los que no pueden ser privados.

La Ilustración y la Enciclopedia

La Ilustración, que acabó con el oscurantismo medieval, proclamaba que el hombre podía, a través del conocimiento, combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor. El pensamiento ilustrado de Voltaire, Rosseau y Montesquieu (padre de la división de poderes) se propagaba a través de reuniones que celebraban los ricos. Las ideas ilustradas fueron llegando a más gente gracias a la publicación de la Enciclopedia, donde se recopilaban miles de artículos escritos por los grandes filósofos de la época y que fueron haciendo mella en el pueblo francés.

Los estamentos antes de la Revolución Francesa

La sociedad francesa se dividía en estamentos. Supuestamente, cada uno era un grupo único, con su propia organización y estatus jurídico propios que respondían al principio de desigualdad ante la Ley. En Francia eran 3 los estamentos:

  • Primer Estamento: formado por el clero. No pagaban impuestos, legalizaban los matrimonios y las defunciones; recibían la décima arte de las cosechas de los campesinos (diezmo) y la educación estaba en sus manos. Hemos de destacar que, por aquel entonces, se daban malas cosechas.
  • Segundo Estamento: compuesto por la nobleza, que tampoco pagaba impuestos. La nobleza era la dueña de todas las tierras, recibían tributo de los campesinos y éstos solo podían venderle a ellos sus cosechas.
  • Tercer Estamento: llamado también pueblo llano. Constituía el 97% de la población. Estaba formado por la burguesía (ricos comerciantes, banqueros, médicos, abogados, etc) y los campesinos.
El rey vivía con lujos en Versalles, mientras el pueblo moría de hambre. Esa fue una causa de la Revolución Francesa.

La Asamblea Nacional

El pueblo francés se manifestó en Versalles exigiendo comida. El Rey, presionado, declaró al país en bancarrota y convocó, en mayo de 1789, a los Estados Generales, que no se reunían desde 1614. Luis XVI, monarca francés, pretendía tratar el déficit presupuestario, mientras que los diputados del Tercer Estado querían regular el voto (entonces se votaba por estamento y no por cabeza).

Ante la falta de consenso, el Tercer Estado invitó a miembros de la nobleza y el clero a unirse a él. 2 nobles y 149 miembros del clero lo hicieron y constituyeron la Asamblea Nacional, abandonando la sala donde estaban reunidos y continuando en solitario sus negociaciones en la sala del juego de pelota de Versalles. La Asamblea Nacional juró no separarse hasta redactar una nueva constitución para Francia, hecho que se conoce como el Juramento del Juego de Pelota.

El 9 de julio, la recién formada Asamblea Nacional pasó a llamarse Asamblea Nacional Constituyente y, el 26 de agosto de ese mismo año, aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, cuna de los derechos humanos y uno de los grandes logros de la Revolución Francesa. Dentro de los logros de la nueva asamblea estuvieron la supresión del feudalismo, la apropiación de los bienes de la Iglesia, Constitución Civil del clero, la libertad de prensa y por supuesto, una nueva Constitución para Francia (1791) en la que la soberanía residía en la Nación y no en el Rey.

En la Asamblea Nacional Constituyente también nació la ideología política de derechas y de izquierdas: a la derecha sentaban los que defendían una monarquía parlamentaria mientras que, a la izquierda, se sentaban los partidarios de la república.

La toma de la Bastilla

Luis XVI, alarmado por la situación, mandó llamar las tropas que se encontraban en el extranjero y despidió al ministro Necker, encargado de las finanzas de Francia. El pueblo tomó esto como un sabotaje que la monarquía se hacía así misma y se lanzó a las calles de París. El 14 de julio de 1789 asaltaron La Bastilla, símbolo del absolutismo francés. El pueblo también actuó por miedo a la represión, pues los cañones de La Bastilla apuntaban hacia los barrios obreros de la ciudad. Como resultado, el gobernador de la prisión fue ejecutado, y su cabeza paseada en una pica por las calles de París. De ahí nació la costumbre de pasear las cabezas en picas durante la Revolución Francesa.

Durante la Revolución Francesa la prensa alcanzó su máxima expresión a través de Jean-Paul Marat, un radical que fundó un periódico donde atacaba constantemente a la monarquía y la nobleza. Marat se convirtió en la cabeza del movimiento armado e incitó al pueblo a asaltar Versalles.El pueblo francés obligó a Luis XVI y su esposa, María Antonieta, a trasladar su residencia de Versalles al Palacio de las Tullerías en París. El Rey, presionado para aceptar la Constitución, empieza a idear el plan para reunir aliados extranjeros. Él y María Antonieta se disfrazan de criados y logran escapar de las Tullerías, pero son interceptados en Varennes, cerca de la frontera con Austria y encarcelados.

La Asamblea Constituyente, sabiendo las intenciones del Rey, se anticipa y declara la guerra a Austria (país de origen de María Antonieta), que a su vez de alía con Prusia. En 1792, el pueblo asalta las Tullerías y la Asamblea despoja al Rey de sus funciones constitucionales.

La toma de la Bastilla fue el hecho más significativo de la Revolución Francesa

El reinado del terror

En ese mismo año, 1792, la Asamblea convoca a elecciones para elegir a los miembros de la Convención Nacional. El nuevo Parlamento elegido estaba dirigido por los jacobinos, con Robespierre a la cabeza; y por los girondinos, liderados por Brissot. Juntos, deciden proclamar la República aboliendo así la monarquía definitivamente. Luis XVI es enjuiciado por traición y declarado culpable. Posteriormente le ejecutan en la guillotina, un famoso instrumento creado durante la Revolución Francesa. María Antonieta es ejecutada meses más tarde.

La Revolución Francesa se radicaliza enormemente con Marat como principal exponente. El periodista arremetía contra los que consideraba eran traidores y conspiradores y empieza a publicar listas de supuestos opositores a la lucha, mismos que eran ejecutados. En consecuencia, Marat es asesinado y se convierte en un mártir revolucionario para los radicales. En este período, se aprueba una nueva Constitución que, entre otras cosas, creó un nuevo calendario en el que el año 1792 pasaba a llamarse Año I de su era y cambiaron el nombre de los meses: floral, brumario, frimario, etc; además se quitó la semana para suprimir el domingo, por tener connotaciones religiosas, y los meses se dividieron en 3 períodos de 10 días cada uno.

Con la aprobación de la nueva Constitución, se crea un órgano ejecutivo encabezado por Robespierre, que desata el reinado del terror entre 1793 y 1794. En este período murieron entre 10.000 y 40.000 personas, incluidos sacerdotes y miembros de la nobleza. Ante la situación que vivía el país, se desata una Guerra Civil, entre los revolucionarios y los contrarrevolucionarios: a este levantamiento se le conoce como Guerra de la Vendée. Robespierre reacciona ante esta lucha con más terror, mandando a ejecutar a Danton (miembro de su partido) que quería frenar las ejecuciones. La única manera de frenar este régimen es guillotinando al propio Robespierre.

El Directorio y Napoleón Bonaparte

En 1795 se promulga una nueva Constitución, diferente a la redactada en 1793 y que volvía a los ideales plasmados en la de 1791. Esta Carta Magna establecía que el poder ejecutivo residiría en 5 personas que conformarían el Directorio (régimen republicano). Sin embargo, el Directorio fracasa por la falta de consenso entre sus miembros y la grave crisis económica.

Mientras la Revolución Francesa acontecía, fuera del país un general iba cobrando peso entre las tropas: Napoleón Bonaparte. Después de su incursión por Egipto, Bonaparte decide dar un golpe de Estado en 1799 y se proclama Primer Cónsul de la República. Napoleón consigue restablecer el orden interno, mejora considerablemente la economía y, en 1804, se proclama Emperador de Francia.

Los derechos humanos en la Revolución Francesa

Como ya adelantábamos, una de las consecuencias de la Revolución Francesa fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Este es un hito para la historia de la humanidad, pues es el primer reconocimiento que se tiene sobre los derechos del hombre en sus vertientes moral y política. El documento redactado durante la Revolución Francesa sirvió de inspiración a las futuras declaraciones de los siglos XIX y XX. Ya en 1948 pasaron a formar parte de los Derechos Humanos de primera generación consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El texto de 1789 se caracteriza por ser ajeno a la Constitución de 1791, lo que le da su carácter universal y añade tanto los derechos naturales como los políticos. El documento francés, con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad, así como la Declaración de Derechos de Virginia, sirvieron de inspiración para que las colonias de ultramar de los grandes imperios de la época (como el español) lucharan por su independencia.

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