¿Se logró pagar la deuda de Alemania tras la segunda guerra mundial?

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¿Quién paga una guerra? ¿Qué pasa si el que llevó a un país a una guerra murió como resultado de la misma? Este es el caso de Adolf Hitler, que se endeudó con Europa no solo por préstamos para construir el Reich de los mil años, sino que dejó en herencia a los alemanes las reparaciones de una contienda en la que los nazis perdieron estrepitosamente. Han pasado 76 años desde el fin del conflicto, pero ¿quién pagó la deuda de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial?

La deuda de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial

A las 15:45 horas del 30 de abril de 1945, después de 12 años de contienda, Adolf Hitler se suicidaba con un disparo en la sien. Con esta acción se quitaba del medio para evitar asumir las terribles consecuencias de la guerra que había iniciado para crear el Reich de los mil años y aniquilar a los judíos de Europa. Hitler se suicidó en su búnker al darse cuenta de que estaba acorralado y sin permitir, por supuesto, la rendición de Berlín ante los soviéticos.

Alemania, el gran deudor de Europa

Con Europa destruida a causa de la guerra iniciada por Hitler y secundada por Mussolini, parece lógico que fuera Alemania quien asumiera la mayor parte de los gastos ocasionados por la guerra. Se cree que un principio los Aliados (Reino Unido, Francia, Rusia y Estados Unidos), reclamaron 320 mil millones de dólares. Una cifra que Alemania no podía asumir porque aún tenía pendiente la deuda generada por la Gran Guerra. Sí, a nivel de morosidad, el glorioso III Reich debía una gran cifra por la Primera Guerra Mundial; pago que, por cierto, terminó de efectuar 9 décadas después con el abono de 70 millones de euros (su último pago).

Estados Unidos realizó la operación Paperclip para hacerse con patentes y armas alemanas

La primera deuda contraída por Alemania llegó en 1919 cuando, en el Tratado de Versalles, los vencedores achacaron la culpa a la naciente República de Weimar de los estragos causados por la guerra y, por lo tanto, tenían que pagar un precio: 269 mil millones de marcos de oro. No solo se trataba de una compensación, sino de una medida con la que asegurarse de que Alemania nunca volvería iniciar otra guerra. Una suma que los alemanes no aceptaron; y que, según se cree, también sirvió como desencadenante para la Segunda Guerra Mundial.

Y es que el descontento de los alemanes ante su papel de vencidos y culpables, los ideales de Hitler para crear un imperio basado en la supremacía aria y la promoción del orgullo nacional a través de la propaganda nazi, hicieron que los alemanes pronto cogieran las armas. Aunque los demás países redujeron la deuda a 112.000 millones de marcos de oro y concedieron préstamos para que Alemania pagara, para Hitler fue una vergüenza. Por eso, cuando éste llegó al poder, los pagos se suspendieron, y no fue sino hasta la década de los 90 cuando se volvieron a negociar.

La deuda por la Segunda Guerra Mundial

Cuando la Gran Guerra terminó, los vencedores se preocuparon por imponer sanciones económicas a Alemania. Sin embargo, después de los horrores del conflicto que hundió a Europa en la muerte, miseria y devastación durante 12 años, los aliados apostaron por la reconstrucción del continente. La deuda de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial se decidió en Postdam en 1945. Aquí se acordó que Alemania debía de pagar 23 mil millones dólares a los Aliados; los pagos no serían todos en efectivo, sino en maquinaria y plantas de fabricación. La renegociación de la deuda ocurrió en 1952, en Londres.

Según el historiador Karl Heinz Roth, los daños ocasionados por la guerra (incluyendo la destrucción de Europa) fueron de 7,5 billones de euros. Una cifra que, por supuesto, Alemania no ha pagado al completo. Y es que según este mismo historiador, pagar esa exorbitante suma sería imposible. De ahí que se espere que Alemania pague solo una parte de la misma. Pero es que la deuda alemana no solo fue económica.

Operación Paperclip, parte de la deuda de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial

No se trata de una película americana: la operación Paperclip consistió en extraer de Alemania a científicos nazis expertos en las maravillosas armas del Tercer Reich. A estas alturas todos sabemos el fanatismo de Hitler por construir armamentos y, por supuesto, por realizar experimentos científicos de todo tipo. Los encargados de ejecutar dicha operación fueron los servicios de inteligencia norteamericanos. Estas reparaciones “intelectuales” alcanzaron la cifra de 10 mil millones de USD, la mayoría en trabajos forzosos. Estos trabajos, llamados de reparación, fueron cumplidos por prisioneros de guerra alemanes en Europa, Estados Unidos y Canadá.

Renuncia de territorios

La obsesión del Führer era unificar un gran imperio y para eso invadió buena parte de Europa. Los países quedaron a merced del que sería el Reich de los mil años. Territorios que, después de la guerra los Aliados se repartieron. Así, la Unión Soviética se anexionó territorios al este de Oder-Neisse. Los territorios se repartieron también entre Polonia (uno de los primeros países invadidos por Hitler).

Por su parte, a Francia le correspondió el protectorado del Saar, territorios que utilizó entre 1947 y 1956. A los Países Bajos se les permitió anexar a su territorio 69 kilómetros cuadrados de suelo alemán en 1949. En 1957 estas tierras fueron devueltas a Alemania Occidental. Esta devolución se asentó en el tratado de La Haya del 8 de abril de 1960; además de la devolución, Alemania se comprometía a pagar 280 millones de marcos a Holanda como compensación. A Bélgica y Luxemburgo también se les permitió anexionarse territorios que, posteriormente, fueron devueltos previo pago compensatorio.

Desmantelar las industrias alemanas para pagar la deuda

Cuando los Aliados ocuparon Alemania ocurrió el desmantelamiento de lo que quedaba de la industria alemana. Esto incluyó fábricas y maquinarias, así como el sistema ferroviario. Además, se entregó la flota mercante de Alemania y demás barcos, acciones extranjeras, cargamentos de acero y carbón y hasta producciones industriales. Incluso muchas industrias alemanas tuvieron que ceder sus producciones. Todo lo incautado se entregó a los Aliados. Aunque los Aliados suavizaron las medidas, Alemania Oriental continuó con las entregas a la Unión Soviética hasta 1953.

La deuda de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial nunca contempló compensación por las víctimas del Holocausto o Shoah

Los pagos de Alemania

  • Grecia aceptó 115 millones de marcos de Alemania Occidental en concepto de reparaciones de guerra en 1960. En 2015, los griegos evaluaron los daños de la guerra en 279 mil millones de euros. Alemania se negó a pagar.
  • A pesar de que Alemania se comprometió a pagar reparaciones a Israel, que durante la Segunda Guerra Mundial no era un Estado, nunca pagó reparaciones por las víctimas del Holocausto o Shoah.
  • En 1975 Alemania acordó pagar 1.300 millones de marcos alemanes a los polacos que durante la guerra ingresaron al sistema de seguridad social alemán, pero que nunca recibieron una pensión. En 1992, pagó 4,7 mil millones de PLN a pacientes polacos, además de indemnizaciones a las víctimas del nazismo.
  • Yugoslavia recibió 36 millones de dólares en maquinaria, además de 8 millones de marcos alemanes en concepto de reparación de daños a las víctimas de experimentos nazis.
  • La Unión Soviética recibió Kaliningrado, activos industriales y el control de marítimo al norte de Japón incluyendo las islas Kuriles.

Alemania, un país próspero, pero deudor

Muchos expertos consideran que en realidad Alemania no ha terminado de pagar la deuda, puesto que esta fue “condonada” por la mayoría de los países. Aunque los pagos se hicieron en su mayoría a través de activos industriales y numerosas patentes científicas, económicamente, se cree que Alemania no desembolsó todo lo que debería.

De hecho, según los economistas la condonación de la deuda ayudó a que Alemania se reunificara y prosperara económicamente. Por ejemplo, según los acuerdos tomados entre los países, los pagos por la deuda de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial solo podrían venir del superávit comercial. Es decir, para pagar la deuda, Alemania no tenía que recurrir a nuevos créditos, pagaba si tenía dinero. De ahí que muchos países comenzaron a importar productos alemanes a raudales, lo que se consiguió al incrementar el valor de sus divisas frente al marco alemán.

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