¿Qué son los mercados de bonos y cómo afectan nuestro día a día?

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Dentro de los mercados financieros encontramos numerosos activos e instrumentos financieros para que los inversores hagan crecer sus carteras de negocios. Uno de los títulos más conocidos son los llamados mercados de bonos o títulos de deudas. Así, mientras en el mercado de valores se comercializan las acciones, en el mercado de bonos se ponen en venta los títulos de deuda.

Características de los mercados de bonos

A los mercados de bonos también se les conoce como mercados de créditos, deudas o mercado de renta fija. Se trata de un mercado financiero en el que se comercializan títulos de deudas a manera de bonos. Cuando los gobiernos o las multinacionales necesitan capital para financiar obras, proyectos o comprar mercancías, suelen recurrir a este endeudamiento y lo hacen recurriendo a los bonos que comprarán los inversores. Es decir, los inversores actúan a manera de prestamistas de las empresas y gobiernos que emiten estos bonos; lo hacen a cambio de cierta rentabilidad y compensación a futuro por ese préstamo.

A diferencia del mercado de valores, donde las acciones salen a la venta en las principales bolsas del mundo, como la de Madrid o Nueva York y cuentan con sedes para ello, los bonos se adquieren directamente con el emisor. Cuando los inversores desean desprenderse de dichos bonos, entonces deben recurrir a los mercados secundarios. Cabe destacar que los inversores individuales no tienen cabida en el mercado de bonos, al menos de forma directa. Cuando una persona física desea adquirir bonos, tiene que hacerlo a través de entidades que adquieran estos bonos, como los fondos de cobertura, de inversión, de pensión o bancas.

En los mercados de bonos participan el emisor y los prestamistas

Actores de los mercados de bonos

En los mercados de bonos participan distintos actores. En primer lugar se encuentran los emisores, que son las empresas y gobiernos que son los que emiten los bonos a cambio de un financiamiento o préstamo. Los bonos cuentan con cierto valor nominal y que es el que los inversores pagan por cada uno de ellos. Es decir, si un emisor necesita un millón de euros, entonces se emiten tantos bonos como considere necesarios por distintas cifras que los inversores compran. A cambio, los emisores deben devolver el importe del bono más intereses, que es la ganancia de los inversores. Los intereses son periódicos y los bonos cuentan con una fecha de vencimiento; en dicha fecha, los emisores deberán devolver el dinero prestado.

Por otra parte encontramos a los aseguradores que son los que se encargan de evaluar los riesgos de la posible inversión y deciden comprar los bonos. La transacción la hacen en el mostrador y, posteriormente, si lo desean, ponen en venta los mercados de bonos para obtener ciertas ganancias. Además de emisores y aseguradores, en este tipo de transacciones también participan las entidades financieras que adquieren los bonos emitidos para integrarla a sus carteras de inversiones y, por lo tanto, promover la participación de sus clientes; a este grupo pertenecen, por ejemplo, las bancas y fondos de inversión.

¿Los bonos son seguros?

Los bonos suelen representar mucho menor riesgo que los mercados de valores. Sin embargo, para saber el grado de riesgo que pueden tener, es indispensable que al bono se le conceda una calificación. La calificación la conceden agencias especializadas y que se encargan de evaluar los riesgos que pueden suponer los bonos emitidos. Cada una de estas agencias cuenta con un sistema de calificación propio, pero, generalmente, lo realizan siguiendo los mismos parámetros; deben estudiar la situación financiera del emisor, si existe posibilidad de incumplimiento de pago de intereses o devolución de capital.

Existen cuatro agencias de calificación: Moody’s Investor Service, Standard and Poors Corporation o S&P; Fitch IBCA y Dominion Bond Rating Service (DBRS). Estas agencias calificadoras otorgan notas expresadas en numeros y letras. Esta calificación puede mejorar o empeorar, todo depende de la solvencia de la entidad que se califica; pero hay que tener en cuenta que en realidad las agencias no califican del todo a los bonos, sino a las entidades, es decir, a los países y compañías emisoras por lo que, depende de la situación económica de estas el que tengan mejor o peor calificación.

Así, por ejemplo, un título que se califique con las letras AAA o A, representa bajo riesgo y mayor atracción. La calificación B, representa alto riesgo, pero también encontramos calificaciones C o D, llamado bonos basura; los inversores de este tipo de bonos suelen deshacerse de los mismos en los mercados secundarios, a precios mucho más bajos y, generalmente, ante inversores especulativos.

Dentro de los mercados financieros, los bonos representan menor riesgo; pues, al estar respaldados por los gobiernos de los Estados, en su mayoría, tienen mayor garantía de devolución. Se trata de uno de los mercados más seguros puesto que la rentabilidad de los bonos está establecida desde el momento de su emisión; esto es porque el prestamista recibe de vuelta la cantidad que ha invertido más los intereses. Estos pagos son seguros siempre y cuando quien emitió los bonos no quiebre. Y, la gran mayoría de las veces, estos emisores no son otros que los gobiernos de los países, aunque las empresas también pueden emitir bonos.

Los bonos se caracterizan porque su valor puede subir y bajar y, en consecuencia, también lo hacen sus intereses. Si una empresa emite bonos con interés alto porque su situación financiera empeora, y después consigue mejorar la situación económica, entonces el valor de los bonos en el mercado secundario también sube considerablemente.

Los particulares pueden hacerse con bonos emitidos a través de los bancos

¿Cómo comprar en los mercados de bonos?

Comoo ya adelantábamos, las personas físicas simplemente no pueden comprar bonos en mostrador, aquí es cuando entran los bancos. Los bancos pueden hacerse con bonos emitidos y repartirlo entre sus clientes para que estos tengan una participación en dichos bonos. Por ejemplo, si una empresa requiere dinero y emite bonos (no hay que confundir con acciones), el banco compra algunos de estos bonos y sus clientes pueden adquirirlos.

Para poder adquirir bonos, a diferencia de acciones, es indispensable contar con un capital mínimo de 100.00 euros, aproximadamente. Esto dificulta considerablemente que los particulares puedan hacerse con los bonos, por lo que es más fácil adquirirlos a través de los fondos de inversión que los bancos y otras compañías gestionan. Detrás de los mercados de bonos podemos encontrar a millones de pequeños y medianos inversores aportando una pequeña participación.

La mejor forma de participar en los mercados de bonos, si eres particular y estás interesado, es acercarte directamente con tu entidad financiera.

¿Por qué invetir en bonos?

Generalmente los bonos se venden a través de una subasta una vez hecha la emisión, además del correspondiente estudio de riesgos. Pero, ¿Qué es lo que hace atractivos a los bonos? ¿Por qué las grandes compañías apuestan por ellos? Para empezar, el factor más atractivo de los bonos es su período de validez. Ten en cuenta que los bonos que se emiten, por ejemplo, por parte de un Gobierno, suelen tener un periodo de validez bastante amplio y, por lo tanto, el interés que se paga de forma periódica también es elevado. Esto ocurre porque, al establecerse un plazo de devolución largo, se aumenta la incertidumbre y, en consecuencia, el riesgo.

Pongamos como ejemplo al BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica). Este banco emitió, en diciembre del año pasado, un segundo bono por 50 millones de dólares para poder comprar vacunas para la Covid-19. El bono se repartió entre diversos inversores y empresas japonesas que permitieron la compra de las vacunas para los países de la región. El plazo de devolución de dicho bono es de cinco años, lo que representa ganancias considerables para los empresarios. Además, al ser un banco el emisor de dichos bonos, existe certeza de devolución y bajo riesgo.

La calificación crediticia del emisor o rating, elaborado por las agencias especializadas antes mencionadas, también influye directamente en la decisión de los inversores de apostar por dichos bonos.

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