Fundamentos del Sistema Monetario Internacional de Bretton Woods

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El SMI acordado en Bretton Woods se basaba en:

  1. El funcionamiento del sistema de paridades que permitía el ajuste de los tipos de cambio evitando la depreciación competitiva entre monedas, hecho característico del periodo entreguerras.
  2. La estabilidad de los tipos de cambio por medio de la intervención del mercado para asegurar los márgenes (excepto los países que compraban y vendían oro para liquidar las transacciones internacionales).
  3. Eliminación de restricciones y discriminaciones a los pagos y transferencias corrientes.

Los miembros estaban obligados a hacer convertibles sus monedas, pero en cuanto sus condiciones de Balanza de Pagos lo permitieran, tendrían autonomía para restringir las transferencias de capital. El dólar fue la moneda de referencia para los márgenes de intervención asumiendo USA una función pasiva en el mercado de divisas. Con el paso del tiempo el sistema no funcionó debido a la incompatibilidad de las políticas internas y de tipo de cambio de los miembros y por la incapacidad del sistema de adaptarse a las variaciones económicas y financieras.

A partir de los ’60 el papel de los USA y el dólar como garantía internacional de estabilidad se resquebrajó debido a la pérdida de competitividad de dicha economía, cargándose el peso del ajuste sobre el resto de países. De este modo quedaron patentes tanto la inadecuación del tipo de cambio del dólar y el resto de monedas como la imposibilidad del sistema de soportar los desequilibrios en la Balanza de Pagos del país ancla que suponía la creación de reservas.

Se crearon los Derechos Especiales de Giro (DEG) como mecanismo más eficiente para adaptar la oferta mundial de recursos a las necesidades globales a largo plazo. En 1970 y 1971, la mala ordenación de los tipos de cambio, las salidas de capital y la creación de reservas evidenciaron la ausencia de un mecanismo estable para el funcionamiento del sistema. Las corrientes de capital por la caída de la confianza en el sistema de paridades fijas y el empeoramiento de la Balanza de Pagos de los USA (en parte por financiar la guerra de Vietnam) intensificaron la presión sobre el dólar y el oro de este país, por lo que en 1968 se cesó la intervención en el mercado del oro y Nixon, en 1971, suspendió la convertibilidad del oro y otros activos en dólares.

Los Acuerdos de Washington establecieron la devaluación del dólar y la revaluación del marco y el yen. Se acordó un régimen temporal cambiario por el que se permitía que los tipos de cambio de los miembros fluctuasen en un margen del ±2,25%  en torno a la relación entre su moneda y el dólar, con un ±1%  adicional en determinadas circunstancias.

Este sistema tenía similitudes con Bretton Woods en cuando a la vuelta a un sistema de tipos fijos, pero eran distintos. El dólar permanecía como moneda central, pero ya no era convertible en oro; además, se trataba de un área monetaria sin referencia numeraria expresa y aunque el dólar era el anclaje, USA no tenía obligación de convertibilidad.

Entre 1971 y 1973 la especulación contra el dólar fue fuerte, atribuible al déficit básico de la Balanza de Pagos y el aumento de la demanda de oro con fines especulativos. El patrón monetario de la época era un patrón-dólar, que no funcionó eficientemente al carecer de mecanismos para encauzar una política monetaria y financiera apropiada para el país ancla y el resto. En 1972 se devaluó el dólar, diez países del FMI habían modificado las paridades de sus monedas y once permitieron la flotación, efecto que se sintió especialmente sobre la libra, ya que arrastraría a las monedas que se mantenían ligadas a ella.

Entre 1972 y 1973 se intensificó la presión sobre el mercado de divisas. Los principales países industrializados dejaron sus monedas en flotación, interviniendo en los mercados de cambio sólo para evitar fuertes oscilaciones monetarias, más que para defender la paridad de su moneda. Los Acuerdos de Jamaica de 1976 legalizaron las prácticas monetarias desde el derrumbre de Bretton Woods, dando lugar a un “no sistema monetario internacional”.

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