Crisis del Sistema Monetario Internacional

euros everywhereSuspensión de la convertibilidad del dólar

Los ’70 empiezan con alteraciones monetarias que tendrían importancia. Primero se suspendió la convertibilidad del oro en 1971, lo cual supuso el primer paso para la ruptura del Sistema Monetario de Bretton Woods. En 1971 el SMI dio muestras de desequilibrio en las relaciones entre los tipos de cambio de las principales monedas. Además de los movimientos especulativos por el déficit de USA y los excedentes de Alemania y Japón, se sumaron otras especulaciones alentadas por la esperada variación de paridades entre monedas.

Estos movimientos hicieron flotaron el marco en 1971 y que otros países intervinieran en el mercado de cambios, lo cual repercutió contra del dólar ante la incapacidad de las autoridades americanas de contener su inflación y el déficit de sus cuentas. La suspensión de la convertibilidad del dólar obligó al resto de monedas a suspender las paridades acordadas en transacciones exteriores, lo cual se intentó eliminar en los Acuerdos de Washington de 1971.

En ellos se devaluó el dólar respecto al oro y al DEG revaluándose el florín, el yen, el franco belga y el marco; así mismo, el dólar canadiense continuó en flotación. Además, se decidió adoptar márgenes más amplios de fluctuación entre monedas, ampliándose a 2,25% alrededor del tipo central entre las monedas de los países y su moneda de intervención.

Con el Plan Werner los países de la CEE decidieron mantener los márgenes de fluctuación entre sus monedas en un 2,25%, reduciendo a la mitad los márgenes de fluctuación establecidos en los Acuerdos de Washington, que permitía una banda de fluctuación entre las monedas de un 9%. Se conoció como “serpiente en el túnel” al mantenimiento de los márgenes de fluctuación de las monedas europeas entre sí en un 2,25% y a la vez el mantenimiento de los límites de fluctuación respecto a la paridad con el dólar.

Tras los Acuerdos de Washington, donde parecía que la situación monetaria internacional se había normalizado, comienzan más ataques contra el dólar, auspiciados por el déficit básico de la Balanza Comercial y el aumento de la demanda de oro. La nueva paridad del dólar se fijó en mayo de 1972, obviando los Acuerdos de Washington. Diez países del FMI modificaron las paridades de sus monedas y once permitieron la flotación. La libra empezó a flotar, y arrastró a las monedas de los países comercialmente ligados a ella.

La doctrina tradicional del FMI es contraria a la flexibilidad cambiaria, tal como se dejó claro en el informe de 1970 “El papel de los tipos de cambio en los ajustes de pagos internacionales”. Este rechazo incluía tanto tipos de cambio fluctuantes como la ampliación de márgenes y ajustes automáticos de paridades. Sin embargo, la fuerza de los hechos desplazó esta postura.

Flotación generalizada

Fue la segunda alteración importante del SMI en la década de los ’70 consecuencia de la reactivación de la especulación en los mercados de divisas. En 1973 se estableció un doble mercado de divisas para la lira italiana, dejándose flotar el tipo de cambio para las transacciones financieras, mientras que se mantuvo en los márgenes para las transacciones comerciales. Se intensificaron las presiones en los mercados de divisas tras la segunda devaluación del dólar, del 10% respecto al precio oficial del oro, de modo que los países que entonces estaban soportando las mayores presiones especulativas renunciaron a intervenir en los mercados de divisas.

Además, los bancos europeos y japoneses suspendieron las transacciones en los mercados de divisas ante la imparable especulación, que luego se reanudarían,  aunque no bajo la misma situación. Canadá, Japón, Irlanda, Italia y UK continuaron en flotación y otros (Portugal y Austria) anunciaron la imposibilidad de mantener los tipos de cambio de sus monedas en los márgenes. Los ministros de la CE habían decidido mantener los márgenes en un 2,25% para las monedas europeas.

La flotación de las monedas supuso el final de los Acuerdos de Washington, que para los países de la CE integrados en la serpiente en el túnel implicó el abandono de tal sistema al abandonarse el compromiso de mantener los márgenes de fluctuación frente al dólar.

En julio del ’73 los principales países industrializados declararon no poder garantizar el mantenimiento del tipo de cambio oficial de sus monedas y optaron por la intervención en el mercado de cambios para evitar las oscilaciones monetarias más que para defender la paridad de su moneda. Los países en vías de desarrollo miembros del FMI decidieron mantener los tipos de cambio estables frente a una sola moneda: libra, dólar o franco.

Al adoptar la mayoría de países el régimen de flotación de sus monedas, se intensificó la volatilidad de cambio. Entre las razones está la incertidumbre sobre el futuro de las cotizaciones, aunque esta se vio paliada por la práctica en la gestión de divisas y posibilidad de cobertura a plazo. La intervención en el mercado de cambios por las autoridades de cada país impidió que las fluctuaciones de grandes proporciones repercutiesen en la situación monetaria interna además del resto de variables básicas. Esto se ha denominado flotación sucia o administrada, por la cual se mantiene el sistema de flotación pero tratando de neutralizar los efectos no deseados sobre la economía interna.

Los Acuerdos de Jamaica

Las prácticas monetarias realizadas desde 1970  se legalizaron en los Acuerdos de Jamaica de 1976 enmendadas en el Convenio Constitutivo del FMI. La II Enmienda al Convenio fue el resultado del trabajo realizado en el seno del Comité de Reforma del FMI y temas afines, el Comité de los 20, establecido en 1972. Esta II Enmienda se puede considerar la tercera alteración importante en la década de los ’70, admitiendo las más importantes variaciones del SMI. Los aspectos más relevantes de la II Enmienda son:

a)      Legalización de flotación de las monedas. Los miembros del FMI quedan libres para aplicar el régimen de cambios que deseen, pero limitados por ciertas obligaciones y la supervisión del FMI.

b)      Descenso del papel del oro en el FMI, incluyendo una disposición sobre las tenencias de oro del Fondo. Aspectos:

  1. El oro dejó de ser el denominador común del sistema de paridades pasando a serlo el DEG.
  2. Se abolió el precio oficial del oro al quedar (0,889 g oro fino/DEG) suprimida la definición del DEG en función del oro. Los miembros del FMI quedaban libres de para hacer transacciones en oro entre ellos o en mercado, pero había un acuerdo de mantener la liquidez mundial y no comprometer al DEG como activo principal del sistema. Además, el FMI no podría establecer precio fijo para el oro o influir en su precio.
  3. Se eliminó el uso obligatorio del oro como medio de pago por el Fondo. El FMI sólo aceptará oro si así se aprobara por voto del Directorio Ejecutivo.
  4. Se puso a la venta la sexta parte de las tenencias de oro del Fondo, cuyo beneficio sobre la venta se destino a países en desarrollo en grave situación, para lo que se creó el Fondo Fiduciario. Otra sexta parte se vendió a los países miembros mediante un proceso de restitución al precio oficial del oro antes de la II Enmienda (35 DEG/onza). Entre 1976 y 1980 se subastó el oro, con beneficios que fueron a parar al Fondo Fiduciario y una parte a los recursos generales del Fondo para operaciones ordinarias y transacciones.
  5. Los miembros deberán colaborar con el Fondo y el resto de los países miembros para asegurar que sus políticas respecto a los activos reserva sean consistentes con los objetivos de liquidez internacional e impulsar el DEG como activo reserva del SMI.

c)      Se mejoraron aspectos organizativos y de administración del FMI.

Desarrollo del sistema de reservas múltiples

La cuarta alteración importante de la década de los ’70 fue el desarrollo del sistema de reservas múltiples, dada la creciente tendencia de los países a mantener sus monedas reserva en monedas distintas al dólar, por cuya falta de fortaleza los países con superávit temían, ya que sus reservas eran principalmente en dólares.

La sustitución de los dólares se debió a factores como la sustitución por ECUs en las reservas de países del SME. Incluso USA inició a finales de los ’70 la acumulación de monedas extranjeras para poder intervenir en los mercados de cambios extranjeros y hacer frente a compromisos adquiridos en divisas extranjeras.

El proceso de diversificación de monedas no se realizó del mismo modo en países desarrollados y en vías de desarrollo. En los primeros la tendencia a diversificar se inició en 1975 hacia el ECU, yen y marcos. En los segundos la proporción de dólares continuaba siendo muy elevada.

Expansión de los mercados de capitales

En los ’70 se dio un gran desarrollo de los mercados de capitales, que podría considerarse el quinto acontecimiento importante en el cambio del SMI en esos años. Esta expansión adquiere su mayor relevancia a partir de las crisis de las relaciones monetarias internacionales al proporcionar una vía idónea para colocar las reservas y canalizar la corriente de préstamos para la financiación de desequilibrios de pagos exteriores.

El mercado internacional de capitales se convertirá en la principal fuente de financiación para países con problemas de pagos exteriores, siendo un medio adecuado para reciclar fondos hacia países de medio y en vías de desarrollo no productores de petróleo. Los países industrializados pequeños y en vías de desarrollo lo usaron fundamentalmente para canalizar las corrientes de capitales entre sí.

El mercado de emisiones internacionales se hizo poco atractivo para países en vías de desarrollo no productores de petróleo debido a la incertidumbre del sector financiero internacional respecto a la evolución económica de estos países y a las perspectivas de los tipos de interés. Por ello, estos países recurrieron más al sector bancario privado internacional para financiar su déficit exterior, hecho que fue decisivo para el aumento del endeudamiento exterior en la mayoría de los países no exportadores de petróleo al haberse incrementado los costes del servicio de la deuda exterior a través del aumento continuo de los tipos de interés en los mercados internacionales de capital.

La crisis del petróleo

Un sexto acontecimiento importante que influiría en la estructura económica y financiera fue la crisis energética, desencadenada en 1973 y con una segunda fase en 1979, cuyos efectos tuvieron serias consecuencias sobre la financiación y el ajuste de Balanzas de Pagos de la mayoría de países, que hizo necesaria la búsqueda de vías de financiación para desviar las corrientes de capital con superávit a aquellos con déficit. Los movimientos de capital producidos a partir de entonces y los problemas de ajuste de Balanzas de Pagos afectaron mucho al funcionamiento del SMI.

El petróleo era y es una materia prima esencial de los países industrializados y era por ello uno de los principales componentes en las partidas de importación de países desarrollados y en vías de desarrollo sin disponibilidad del mismo. Al elevarse el precio, el efecto a corto y medio plazo fue la elevación de los costes por importación y la consecuencia el desequilibrio de los pagos externos. Sin embargo, el ajuste de las Balanzas de Pagos se planteó de manera diferente en función del país:

Los exportadores de petróleo se encontraron con que a corto plazo sus economías carecían de capacidad de absorción de importaciones que compensase el aumento de sus ingresos exteriores. Este problema hizo que mientras encontrasen la forma de usar sus recursos financieros para el desarrollo de sus economías internas protegieran el valor de su dinero colocándolo en mercados internacionales de capital.

Los países industrializados tuvieron los peores efectos de la crisis, dado que en 1973 la novedad de la situación impidió un rápido ajuste de sus economías, pero tras el impacto de 1979 estos países habían aprendido a adaptarse a efectos negativos de las crisis, habiendo iniciado planes de restricción al consumo de petróleo y proyectos de investigación en la búsqueda de fuentes de energía alternativas.

Los países en vías de desarrollo no exportadores se vieron afectados de tres maneras: elevación del coste de petróleo y derivados; elevación del coste de las importaciones de productos manufacturados, cuyos precios subieron consecuencia del aumento del precio de la energía; los efectos que ejercieron sobre estos países las políticas económicas estabilizadores de los países industrializados, al caer la demanda de los industrializados destacadamente.

Los países más atrasados tuvieron que recurrir al endeudamiento exterior para financiar desequilibrios de pagos exteriores mediante préstamos y ayudas de organismos oficiales y fuentes privadas internacionales. En lo tocante a la financiación institucional, el FMI se vio desbordado por las crecientes solicitudes de préstamos de sus miembros, por lo que tuvo que establecer nuevos canales de financiación. De esta forma se creó el Servicio del petróleo para 1974 y 1975, que con carácter temporal se destinó a los miembros que con mayor intensidad estaban experimentando los efectos más desfavorables de la crisis.

El Fondo financió este servicio con recursos ajenos procedentes de países exportadores de petróleo y determinados industrializados. En 1975 se instituyó una Cuenta de Subvención para ayudar a pagar el coste en concepto de intereses por los préstamos del Servicio del petróleo por los países más atrasados y más golpeados por la crisis. Ante este tipo de ayudas destinadas a fortalecer la posición exterior de los miembros del Fondo, los países de más bajo ingreso obtuvieron en 1976 una fuente adicional de financiación a través del Fondo Fiduciario, alimentado por los beneficios de la venta de oro del FMI.

Mecanismos para reforzar el sistema

dinero subiendoEl SMI arbitraba muchos mecanismos para amortiguar las perturbaciones en el funcionamiento del patrón cambios-oro. Entre ellos se encuentran la creación del pool de oro (1961), el incremento de las cuotas del FMI (1959 y 1964), los Acuerdos Generales de Préstamo y los DEG, mecanismos que a pesar de coadyuvar a la continuidad, no evitaron el aumento de la desconfianza. La Balanza de Pagos americana contribuyó con sus déficit corrientes al incremento del volumen de dólares incontrolados en la liquidez mundial.

Al principio de la crisis del sistema la libra fue objeto de ataque de especuladores, de modo que en 1967 debió devaluarse ante la imposibilidad de la economía británica de apoyar a su moneda, y por ello perdió su condición de moneda de reserva clave que hasta entonces tenía por motivos históricos.

A continuación la corriente especuladora fue al dólar y a favor del oro, provocando aumento de demanda de oro no monetario, que produjo el aumento de la diferencia entre el precio del mercado libre de oro y el mercado oficial, lo cual llevó a una reducción de las reservas oficiales del pool de oro. Por culpa de esta corriente especuladora, en 1968, se suspendió la intervención del mercado privado de oro y se suspendieron las operaciones del pool de oro, creándose un doble mercado para el mismo. Luego se decidiría que el oro de las reservas oficiales se usase sólo para pagos entre autoridades monetarias.

La segunda mitad de los ’60 se caracterizó por la especulación a favor del oro y contra el dólar y la libra, y la devaluación de esta última aumentó la importancia del dólar, en cuanto a que el funcionamiento del sistema exigía una moneda fuerte sin déficit en su Balanza de Pagos. En esta década, el aumento de reservas mundiales se hizo a través de monedas reserva y oro: en la primera mitad de la década en oro y dólares y libras; mientras que en la segunda adquirió importancia el mercado de eurodólares y la posición de reservas en el FMI procedente del uso de créditos del Fondo y swaps entre países. En 1969 se da un importante cambio en la composición de reservas debido a la recuperación del oro tras su caída.

Propuestas teóricas de reforma del Sistema Monetario Internacional de Bretton Woods

dinero-globalHubo varios planes de reforma del SMI establecido en Bretton Woods. Si bien por lo general no pasaron del plano teórico, sí sirvieron para poner de manifiesto las lagunas que arrojaba un SMI que se había establecido en una época distinta y que, al variar la situación económica, el cambio ejercería presión sobre las normas establecidas.

Propuestas teóricas en la década de los ’60: Los defectos del Sistema

Las propuestas de reforma del SMI se enfrentaban a tres problemas que debían solucionarse en pos de la estabilidad monetaria internacional: liquidez, confianza y ajuste.

La obra que más influyó en la evolución de los planteamientos fue “El oro y la crisis del dólar” (1960) de R. Triffin, en el que se cuestionó la viabilidad del patrón cambios-oro al poner de relieve que al aumentar la oferta de oro más lentamente que la demanda de reservas, la creciente necesidad de liquidez internacional sólo se cubriría poniendo más dólares en circulación.

La acumulación de dólares en las reservas de los países tenía unos límites potenciales debidos al factor confianza, al poder llegar un momento en el que no se podría mantener el precio del oro al disminuir las reservas netas de USA al cumplir la solicitud de convertibilidad de dólares en oro. Por esto, los países que mantenían la mayor parte de sus reservas en dólares optaron por renunciar a la convertibilidad para evitar el derrumbe del sistema, y en la práctica funcionó como patrón cambio-dólar. Esta obra supuso una modificación de la propuesta de Keynes de 1943 sobre la creación de depósitos en Bancor y la Unión del Clearing Internacional.

Triffin propone transferir parte de las reservas de los países al FMI a cambio de depósitos en este Fondo, que se llamarían Bancor solucionando así el problema de confianza. Estos Bancor permanecerían líquidos y se considerarían parte de las reservas de cada país y se podrían usar en pagos internacionales, por lo que serían una nueva moneda internacional. El Fondo tendría nuevas funciones transformándose en un Banco Central de Bancos Centrales que gestionaría la liquidez internacional mediante la gestión de los préstamos. El oro permanecía como respaldo último del sistema. El plan Triffin desembocaba en un FMI reforzado, que garantizaba la liquidez y ajuste del Sistema donde la confianza quedaba garantizada de manera automática.

Sir Maxwell Stamp (1958-1962) propuso otro plan, en el cual el FMI emitiría certificados de crédito, que servirían como garantía de obligaciones internacionales hasta una cantidad igual a la cuota de cada país en el Fondo. A diferencia de los Bancos, no se usarían como medio de pago más que en casos extremos, y el Fondo los pondría a disposición de los mismos mediante préstamos a instituciones de desarrollo como la AID, que proporcionaría liquidez a países con problemas.

La provisión de liquidez al sistema fue una de las principales preocupaciones de las propuestas de reforma monetaria internacional del período considerado por el peligro de provocar un aumento de la inflación mundial, difícil de controlar si había demasiados recursos monetarios. Los sistemas de Triffin y Stamp conceden gran importancia al aumento de la liquidez controlada por un organismo internacional fortalecido, lo cual se traduciría en una pérdida de soberanía nacional sobre las variables monetarias internas.

Además de los dos mencionados, hubo varios planes para afianzar el patrón cambios-oro, como el de Edward Bernstein (1963). El oro se mantenía el sistema por razones históricas de liquidez y seguridad, pero al basarse en la convertibilidad en dólares, la estabilidad se basaba en la voluntad de que los países con gran componente en reservas de dólares en no pedir la convertibilidad del dólar en oro. Así mismo, los países más importantes debían depositar sus reservas en el Fondo y como contrapartida se crearían unas unidades de reserva que suplementarían al oro y deberían ser aceptadas por los países del FMI hasta un porcentaje determinado de sus tenencias en oro.

El Fondo se encargaría de gestionar este sistema, cuyo funcionamiento se garantizaría por la asistencia mutua entre Bancos Centrales. Esta parte del plan Bernstein, que propone la creación de una nueva unidad de contrapartida a los depósitos del FMI, se recogió en el Informe del Comité Ossola en 1965, elaborado a instancias del Grupo de los 10, que deseaban hacer hincapié en la creación de un nuevo activo reserva internacional, que serían precedentes de los actuales Derechos Especiales de Giro.

Zolotas, Roosa y Per Jacobsson también presentaron propuestas para fortalecer el patrón cambio-oro. El primero preveía que los países proporcionasen garantía-oro de los saldos de las monedas en poder de las autoridades monetarias extranjeras para evitar los movimientos desestabilizadores de capital. Roosa apoyaba un sistema de reserva múltiple en lugar de basarse en dos o tres monedas. Jacobsson mantendría el patrón cambios-oro e incrementaría los recursos del Fondo a través de préstamos de sus miembros, y que se realizó desde los ’60.

Autores como Sir Roy Harrod consideraron que se podría continuar con el patrón cambios-oro por la elevación de su precio ya que la escasez de liquidez quedaría resuelta. El problema era la escasez de reservas, y la elevación del precio del oro fomentaría el desatoramiento desincentivando la especulación.

Por último, hay otro grupo de planes que proponían la vuelta al patrón oro, que esperaban que así volviera la estabilidad monetaria anterior a 1914. Rueff publicó en 1961 “El patrón cambios-oro: un peligro para Occidente”, donde abogaba por la desaparición de este sistema culpándolo del deterioro de la balanza de pagos americana. Estos planes no se llevaron a cabo, pero sí sirvieron como informantes a ciertos sectores de la economía evidenciando los peligros del sistema y la necesidad de variar planteamientos económicos.

Fundamentos del Sistema Monetario Internacional de Bretton Woods

dolaresEl SMI acordado en Bretton Woods se basaba en:

  1. El funcionamiento del sistema de paridades que permitía el ajuste de los tipos de cambio evitando la depreciación competitiva entre monedas, hecho característico del periodo entreguerras.
  2. La estabilidad de los tipos de cambio por medio de la intervención del mercado para asegurar los márgenes (excepto los países que compraban y vendían oro para liquidar las transacciones internacionales).
  3. Eliminación de restricciones y discriminaciones a los pagos y transferencias corrientes.

Los miembros estaban obligados a hacer convertibles sus monedas, pero en cuanto sus condiciones de Balanza de Pagos lo permitieran, tendrían autonomía para restringir las transferencias de capital. El dólar fue la moneda de referencia para los márgenes de intervención asumiendo USA una función pasiva en el mercado de divisas. Con el paso del tiempo el sistema no funcionó debido a la incompatibilidad de las políticas internas y de tipo de cambio de los miembros y por la incapacidad del sistema de adaptarse a las variaciones económicas y financieras.

A partir de los ’60 el papel de los USA y el dólar como garantía internacional de estabilidad se resquebrajó debido a la pérdida de competitividad de dicha economía, cargándose el peso del ajuste sobre el resto de países. De este modo quedaron patentes tanto la inadecuación del tipo de cambio del dólar y el resto de monedas como la imposibilidad del sistema de soportar los desequilibrios en la Balanza de Pagos del país ancla que suponía la creación de reservas.

Se crearon los Derechos Especiales de Giro (DEG) como mecanismo más eficiente para adaptar la oferta mundial de recursos a las necesidades globales a largo plazo. En 1970 y 1971, la mala ordenación de los tipos de cambio, las salidas de capital y la creación de reservas evidenciaron la ausencia de un mecanismo estable para el funcionamiento del sistema. Las corrientes de capital por la caída de la confianza en el sistema de paridades fijas y el empeoramiento de la Balanza de Pagos de los USA (en parte por financiar la guerra de Vietnam) intensificaron la presión sobre el dólar y el oro de este país, por lo que en 1968 se cesó la intervención en el mercado del oro y Nixon, en 1971, suspendió la convertibilidad del oro y otros activos en dólares.

Los Acuerdos de Washington establecieron la devaluación del dólar y la revaluación del marco y el yen. Se acordó un régimen temporal cambiario por el que se permitía que los tipos de cambio de los miembros fluctuasen en un margen del ±2,25%  en torno a la relación entre su moneda y el dólar, con un ±1%  adicional en determinadas circunstancias.

Este sistema tenía similitudes con Bretton Woods en cuando a la vuelta a un sistema de tipos fijos, pero eran distintos. El dólar permanecía como moneda central, pero ya no era convertible en oro; además, se trataba de un área monetaria sin referencia numeraria expresa y aunque el dólar era el anclaje, USA no tenía obligación de convertibilidad.

Entre 1971 y 1973 la especulación contra el dólar fue fuerte, atribuible al déficit básico de la Balanza de Pagos y el aumento de la demanda de oro con fines especulativos. El patrón monetario de la época era un patrón-dólar, que no funcionó eficientemente al carecer de mecanismos para encauzar una política monetaria y financiera apropiada para el país ancla y el resto. En 1972 se devaluó el dólar, diez países del FMI habían modificado las paridades de sus monedas y once permitieron la flotación, efecto que se sintió especialmente sobre la libra, ya que arrastraría a las monedas que se mantenían ligadas a ella.

Entre 1972 y 1973 se intensificó la presión sobre el mercado de divisas. Los principales países industrializados dejaron sus monedas en flotación, interviniendo en los mercados de cambio sólo para evitar fuertes oscilaciones monetarias, más que para defender la paridad de su moneda. Los Acuerdos de Jamaica de 1976 legalizaron las prácticas monetarias desde el derrumbre de Bretton Woods, dando lugar a un “no sistema monetario internacional”.

La cooperación monetaria internacional y la organización del sistema monetario

Sistema MonetarioEn la década de los ’30 las dificultades económicas se sucedieron consecuencia del proteccionismo, el descenso del comercio y la caída de las inversiones.

La elevación de aranceles y los nuevos obstáculos al comercio anteriores a la Gran Depresión aumentaron como resultado de la crisis. La introducción del Arancel Hawley-Smoot en los USA significó un notable aumento del nivel de protección mundial y paralizaría entre 1925 y 1929 los intentos de la Sociedad de Naciones de detener el nivel de protección comercial. El uso de aranceles se extendió por el resto de países multiplicando las consecuencias nefastas sobre el comercio internacional.

La Sociedad de Naciones siguió trabajando a favor del multilateralismo y la libertad de comercio publicando informes, pero con escasos resultados sobre las relaciones comerciales de la época. El proteccionismo no favorecía a ningún país, y mucho menos a los USA, que habían acelerado su expansión con el Arancel Hawley-Smoot.

Las exportaciones americanas habían caído drásticamente y no era posible proteger más el mercado interno, por lo que se optó por los acuerdos bilaterales. A partir de 1934, los USA iniciaron el programa Cordell-Hull, para la negociación de rebajas arancelarias recíprocas, aunque con poco efecto debido a las especificaciones sobre las características de los productos sobre los que se aplicarían.

Además del comercio, los pagos también se vieron afectados por la Gran Depresión al sufrir los efectos discriminatorios en el comercio internacional por el incremento de los obstáculos en los intercambios, al entorpecer el sistema de compensación multilateral de créditos y deudas internacionales mediante la inconvertibilidad, la no transferibilidad de divisas y el control de cambios. Para hacer frente a estas situaciones, la mayoría de países europeos implantaron una serie de acuerdos de clearing de compensación de deudas y créditos. USA no lo hizo.

Tras la WWII, el potencial productivo y económico había sido distorsionado en casi todos los países. Para aliviar la pobreza y miseria de las regiones que iban siendo liberadas, se crearon la UNRRA o la Administración de Socorros y Reconstrucción de Naciones Unidas. La UNRRA desapareció en junio de 1947 con la puesta en marcha del Plan Marshall.

La escasez de dólares impedía la reanimación del comercio mundial por parte de los USA y Europa, y UK en particular, los necesitaban para financiar las importaciones procedentes de USA. UK no tenía medios para impulsar sus exportaciones y generar así la entrada de dólares necesaria, por lo que en 1946 se firmó un acuerdo entre ambos al amparo de la Ley de Préstamos y Arriendos, por el cual se saldaban las deudas contraídas dejándola en una cantidad simbólica.

Así mismo, USA concedió un préstamo de 5 millones de dólares al 2% y amortización a 50 años a UK para cubrir su déficit comercial. UK hizo de este préstamo un prerrequisito para su ratificación de los acuerdos de Bretton Woods y, además, UK se comprometió a hacerse miembro de la Organización Internacional de Comercio (OIC) y establecer la convertibilidad de la libra en un plazo de un año.

El Acuerdo fracasó por la imposibilidad de convertibilidad de la libra, indispensable para los USA para asegurarse la convertibilidad al dólar no sólo de UK, sino también de toda su zona de influencia (principalmente países de la Commonwealth), cuya convertibilidad a una moneda diferente de la libra era muy limitada y que, además, representaban una parte muy importante del comercio mundial.

UK era contraria a la convertibilidad y, cuando se eliminaron los obstáculos en julio de 1947, se produjo un desplazamiento de libras hacia dólares. Las reservas de dólares de UK cayeron  muy pronunciadamente en apenas semanas, y esto hizo que se suspendiera la convertibilidad (restablecida de nuevo en 1958).

Los préstamos de USA a Francia fueron los más importantes recibidos por un país desde el inicio de la guerra. Se realizaron a través del Export-Import Bank por un valor de 550 millones de dólares, a los que sumaron 650 más. Italia y el Benelux también recibieron préstamos.

Los países de la Europa Oriental recibieron 550 millones, menos de lo esperado por tratarse de países de influencia soviética. La URSS pidió 6 millones a cambio de su apoyo en los acuerdos de Bretton Woods, pero al final no se realizó por la oposición del Congreso americano a la política de Stalin y a que la URSS no se hiciera miembro del FMI y el BM.

Todo parecía indicar que la cooperación daría mejores resultados que los enfrentamientos, pero había incertidumbre aún dado que la guerra no había terminado y había sospechas sobre las ambiciones de USA y la URSS, por lo que se hacía necesario establecer una estructura institucional internacional con autoridad reconocida para poner en orden el sistema monetario y financiero internacional.

Los planes monetarios de la posguerra

oroDurante la guerra, en 1942, surgió el debate para la organización de un sistema monetario por impulso de UK. Se elaborarían dos planes, que deberían servir como base para los debates en la Conferencia de Bretton Woods: el Keynes por el lado británico y el White por el americano.

Keynes propuso la creación de una Unión de Clearing Internacional que administraría cierto volumen de liquidez en función de las necesidades del comercio y las relaciones internacionales cumpliendo además una función estabilizadora al poder presionar a los países tanto acreedores como deudores a la hora de eliminar desequilibrios. Este organismo crearía una moneda internacional, el Bancor.

White crearía un fondo de estabilización de cambios alimentados por las aportaciones de los países miembros. En caso de dificultad en la Balanza de Pagos, los miembros podrían obtener divisas extranjeras contra moneda nacional con ciertas limitaciones. El ajuste recaería sobre los deudores y los préstamos del Fondo no serían automáticos, sino condicionados a medidas equilibradoras.

Ante la imposibilidad de conciliar ambos planes, UK y USA acordaron establecer el plan norteamericano, así como la creación del FMI y el BM.