Diferencia entre producción y productividad

Producción es el proceso mediante el cual los factores de producción se combinan entre sí para fabricar los bienes y servicios que desea la población. La producción puede medirse en unidades físicas o en su valor monetario (términos de valor).

Productividad es la relación entre lo obtenido tras un proceso productivo y los factores de producción utilizados. También se puede medir en unidades físicas (x kilos de trigo por hectárea) o en términos de valor. Para medir la productividad del factor total, es decir, la suma de la productividad del conjunto de todos los factores, es necesario utilizar términos de valor.

La productividad de los factores de producción depende de una multitud de elementos. Hay tierras más fértiles que otras y obreros más fuertes o más hábiles que otros. La productividad del capital depende en parte de la tecnología que incorpora: un tractor que rinda adecuadamente es más productivo que su equivalente en arados tirados por bueyes. Además ciertas combinaciones de los factores de producción sirven para incrementar la productividad, por ejemplo, la fertilidad del suelo puede aumentar añadiendo abonos (es decir, capital); los trabajadores que disponen de maquinaria apropiada son más productivos que los que trabajan sólo con las manos o con herramientas sencillas.

Esta reflexión nos conduce a una combinación determinada de los factores de producción, al capital humano. El capital humano es el resultado de la inversión en conocimientos, habilidad o capacitación.

En las últimas décadas lo que ha aumentado es la productividad del conjunto de los factores de producción. Como principales factores determinantes se debe a los avances tecnológicos, las mejoras en la organización, tanto a nivel macro como microeconómico, y sobre todo, la mayor inversión en capital humano.

La ley de rendimientos decrecientes, que se podría denominar con mayor precisión ley de la productividad marginal decreciente. Un ejemplo hipotético, un campo de cultivo con una tecnología dada, un único trabajador obtendrá cierta producción, 10 kilos de trigo. La incorporación a este cultivo de un segundo trabajador divide el trabajo, lo que permite obtener una producción de más del doble, 25 kilos, es decir, el producto marginal es de 15 kilos. Un tercer trabajador podría aumentar la producción aún más, a 45 kilos, supondría un producto marginal de 20, y así sucesivamente, con cada nuevo trabajador aumenta el producto marginal. Sin embargo, llega un momento que al ir añadiendo más y más trabajadores  se estorban unos a otros, y en este caso el producto marginal disminuye: éste es el concepto de la ley de rendimientos decrecientes.

Sistema Monetario Europeo

Sistema monetario EuropeoEl Acuerdo de Basilea de 1972 (serpiente en el túnel) es sustituido en 1979 por el SME, acordado en el Consejo de Bruselas de 1978. Los gobiernos de los nueve países que entonces componían la CE creyeron que la única vía para coordinar las políticas monetarias y acabar con la crisis era lograr la estabilidad de los mercados monetarios. La estabilidad monetaria implicaba bajo nivel de inflación y tipos de cambios estables. El SME estuvo basado en un acuerdo intergubernamental, para no tener que modificar el Tratado de Roma, y se configuró en dos etapas, una inicial de transición, y una segunda donde se crearía el Fondo Monetario Europeo [FME], para reemplazar al FECOM.

Elementos constitutivos del SME

Los elementos constitutivos del SME son:

  • el ECU [European Currency Unit],
  • el mecanismo de cambio e intervención,
  • el mecanismo de contabilización y pago y
  • los mecanismos de crédito.

El ECU actuó como elemento central del SME. Se define como un numerario tipo cesta de cantidades fijas de monedas (similar al DEG). La importancia de cada moneda variaba en función de las evoluciones de los tipos de cambio entre las monedas de la CE. La composición del ECU no estaba sometida a revisiones automáticas por variaciones en los tipos de cambio. La composición se revisaba cada 5 años o cuando se solicitaba, siempre que la ponderación de una moneda hubiera variado al menos en un 25%.

El ECU lo emitía el FECOM (y posteriormente el Instituto Monetario Europeo, IME) a favor de los BC de los países del SME como contrapartida de los depósitos en oro y dólares del 20% de sus reservas. La cantidad de ECUs creados se ajustaba trimestralmente en función de la variación de las reservas.

Aparte del uso del ECU como reserva se podía utilizar para pago de deudas oficiales a muy corto plazo y con ciertos. Como numerario se utilizaba para fijar los tipos centrales del SME, como indicador de divergencia y como referencia para las operaciones realizadas en el marco de los mecanismos de intervención y crédito. Bancos comerciales y operadores extendieron el uso del ECU para fines monetarios y financieros (obligaciones, depósitos, créditos, cheques de viaje, etc.)

En el uso privado del ECU se extendió debido a la aceptación por los agentes dada su estabilidad y por el apoyo institucional deliberado. El ECU desapareció con la creación del Euro.

Mecanismo de cambio e intervención. La banda de fluctuación inicial era del ±2,25% para las economías más estables y del ±6% para las menos afianzadas (lira, libra, peseta y escudo). La lira y la libra abandonaron el SME en la crisis de 1992. El mecanismo de cambio estaba apoyado en las intervenciones bilaterales obligatorias y en el indicador de divergencia. Este último mecanismo apenas se utilizó porque el marco alemán actuó como moneda ancla restando protagonismo al ECU como referencia. Como consecuencia  de la crisis de 1992 las bandas se ampliaron al ±15%, excepto para el marco y el florín que prefirieron permanecer en el margen estrecho.

Mecanismo de contabilización y pago. Se articula a través del FECOM [1973] y a partir de 1994 a través del IME que lo sustituye [2ª fase UEM]. El FECOM actuó principalmente como un sistema de compensación para las operaciones efectuadas por los países comunitarios. El IME asumió las tareas de administración de los mecanismos del SME y de las operaciones de crédito realizadas a través del mecanismo de asistencia financiera a medio plazo.

Mecanismos de crédito. Fueron básicamente tres: La Financiación a Muy Corto Plazo (sin límites de cantidad y destinados a la intervención en el mercado de divisas. El IME vigilaba el cumplimiento del ±15% en las fluctuaciones de las monedas), El Apoyo Monetario a Corto Plazo (para financiar desequilibrios de la balanza de pagos; máx. 6 meses renovables) y la Ayuda Financiera a Medio Plazo (condicionales y plazo de 2 a 5 años).

Evolución del SME

1ª Etapa [1979-1983]. Caracterizada por frecuentes realineamientos [7] y costosas intervenciones para compensar diferencias de costes y precios. Ausencia de estrategias económicas comunes y de medidas de estabilización interna.

2ª Etapa [1983-1987]. Al comienzo, mismos problemas que en la etapa anterior. El cambio de tendencia lo marca el gobierno francés [Marzo 1983] al devaluar el franco y abandonar la política económica expansionista. El resto de países sigue la misma dirección. Los acuerdos de  Basilea-Nyborg de 1987 liberalizan el acceso a las líneas de financiación para apoyara a las monedas más débiles y eliminar tensiones en el SME a través de: modificaciones de los tipos de interés, variación de los tipos de cambio dentro de las bandas e intervenciones en el mercado de divisas. Los realineamientos son cada vez menos frecuentes y se emplean para lograr una mayor disciplina y facilitar la convergencia, en vez de para compensar diferencias de costes y precios. El marco alemán se configura como moneda ancla del sistema y las intervenciones intramarginales se hacen en esa moneda. En esta etapa se plantea el mercado único europeo y la ratificación del Acta Única.

3ª Etapa [1987-1992]. El único realineamiento es el de la lira en 1990, consistente en una devaluación y en el paso a la banda estrecha (2,25%) a partir de julio de ese año, fecha en la que se liberalizan los movimientos de capitales en la CE. Son característicos de esta etapa la estabilidad del sistema debida a los acuerdos de Basilea-Nyborg, la aceptación de la política monetaria alemana y el marco como moneda ancla. Aparecen críticas al sistema debido a la asimetría de funcionamiento que obliga a las monedas débiles a cargar con el coste de los ajustes. La reunificación alemana es fuente de nuevos problemas que se agravan con los primeros síntomas de recesión mundial y la falta de convergencia en las tasas de inflación de España, Portugal e Italia.

Crisis del SME

4ª Etapa [1992-1999]. Coincide con la fase más crítica del SME. La liberalización de los movimientos de capitales para la mayoría de los países de la CE en 1990, como consecuencia del proyecto de Mercado Único eliminó el recurso a una política monetaria independiente, excepto para Alemania por su condición de país ancla. El carácter asimétrico del sistema se agudizó con la reunificación alemana afectando al SME, al proyecto de UEM y a las economías de los países que no pudieron adoptar medidas para recuperar el curso de sus economías.

A la falta de coordinación monetaria se sumaron las incertidumbres sobre el futuro de la UEM derivadas del rechazo danés al referéndum sobre el Tratado de Maastrich y el escaso margen del sí francés sobre esta misma cuestión. En este ambiente la crisis estaba servida: en el verano de 1992 comenzaron una serie de ataques especulativos contra las monedas del SME que duraron hasta agosto de 1993. La falta de convergencia en las tasas de inflación, los desajustes en las paridades y la pérdida de competitividad internacional de la CE hicieron que algunas monedas (peseta, lira, escudo y corona sueca) sufrieran una significativa apreciación real. En septiembre de 1992 la libra y la lira abandonan el sistema y a finales de año la corona sueca y la corona noruega hicieron lo propio. La peseta y el escudo se devaluaron dos veces en el otoño de 1992 y otra más en marzo de 1993. A partir de ese momento se inicia un estrechamiento en el diferencial de interés con respecto a Alemania (especialmente Francia) contribuyendo a una mayor tranquilidad para afrontar la recesión económica.

El 26 de julio de 1993 Francia, Bélgica, Dinamarca y Portugal aumentan el precio del dinero. Las pérdidas de reservas y la imposibilidad de seguir aumentando los tipos de interés obligaron a ceder ante las presiones especulativas. En agosto se optó por ampliar las bandas de fluctuación hasta el ±15% y el mecanismo de cambio del SME recobró una cierta estabilidad que se vio de nuevo alterada a finales de 1994 con la crisis financiera mejicana. Con la banda de fluctuación del ±15% el SME se convirtió en un sistema de tipos fijos pero ajustables que permitió que los Estados disfrutasen de una mayor estabilidad cambiaria. A partir de ese momento varios países se incorporaron o reincorporaron al SME. La estabilidad del  Mecanismo de Tipos de Cambio MTC se reforzó en la cumbre de Bruselas al decidirse en 1998 los 11 países de la UE que formarían parte del euro. Las posteriores crisis financieras ya no han afectado a las monedas europeas, principalmente por la credibilidad de la UEM.

Antecedentes de la Unión Económica Monetaria (UEM)

La ausencia de referencias en el Tratado de Roma a la cuestión monetaria se justifica por el hecho de que en el momento de su firma aún estaba vigente el SMI de Bretton Woods, que garantizaba la estabilidad monetaria. La crisis del sistema en 1971 abrió una crisis que se cerró en los Acuerdos de Jamaica de 1976 que sustituían el sistema por un “no sistema”.

  • El informe Werner.
  • La serpiente monetaria europea.

Constituye la primera iniciativa europea para establecer una UEM. Fue impulsada en el Conferencia  de la Haya de 1969 por Willy Brandt con el fin de crear un comité de expertos que estudiase la conveniencia de crear una UEM. El resultado fue el informe Werner de 1971 que proponía la puesta en marcha de una UEM en dos etapas y en un plazo de 10 años de duración y cuyo objetivo final era la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales. El informe no especificaba nada acerca de las instituciones que era preciso crear pero sí hacía referencia a la necesidad de controlar la política económica y monetaria en la Unión, a través de un centro de decisión similar a la Reserva Federal para los BC.

En 1971 el Consejo Europeo adoptó una Resolución por la que invitaba a los BC de los Estados miembros a mantener durante la primera etapa, a título experimental, unos márgenes de fluctuación inferiores a los del SMI. La crisis desencadenada en 1971 en el SMI alteró los planteamientos iniciales de modo que los Estados miembros firmaron en 1972 el Acuerdo de Basilea [10/04/1972], por el que se establecieron unos márgenes de fluctuación para las monedas europeas más estrechos que los acordados en Washington [serpiente monetaria europea]. Simultáneamente se creó el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria en 1973 cuya principal misión era apoyar el funcionamiento de la serpiente monetaria mediante la gestión de las reservas monetarias de la CE. La serpiente en el túnel estuvo en vigor hasta la puesta en marcha del SME en 1979, del que se considera su precursor.

La serpiente en el túnel consistía en que las paridades recíprocas podían fluctuar en ±2,25%, el mismo margen que debía mantener cada moneda respecto al dólar.

La crisis del petróleo de 1973 creó problemas económicos adicionales a los estados comunitarios y repercutió en el proyecto de integración. Los gobiernos abandonaron el interés por el proyecto comunitario para dedicarse a los problemas internos. La falta de coordinación de las políticas económicas dio lugar al aumento del proteccionismo. La crisis económica redujo a la CE a su acervo, que en aquel momento se limitaba a la CECA, la unión aduanera y la PAC. El informe Werner cayó en el olvido, aunque a mediados de la década de los 80 sería tenido en cuenta al replantearse la UEM.

A pesar de sus múltiples carencias, la serpiente en el túnel sirvió para mantener un cierto grado de cooperación monetaria entre los BC de los países participantes, que se empleó como precedente operativo para el SME.