Factores determinantes para el desarrollo económico

La economía clásica desarrolló la clasificación tripartita de los “factores de producción”: tierra, mano de obra y capital (a veces se incluía un cuarto factor, el empresarial, entendido como el esfuerzo o talento necesarios para organizar los otros tres). En un momento dado el producto total de una economía lo determina la cantidad de factores de producción empleados.

Sin embargo, como marco para el análisis del desarrollo económico, esta clasificación es muy limitada. Para analizar el cambio económico en la historia, es necesario una clasificación más amplia de los factores determinantes del producto. Al analizar la economía, es permisible considerar factores como los gustos, la tecnología y las instituciones sociales.

Por supuesto, cada uno de estos cuatro factores no es una variable individual, sino una amalgama de variables. No es suficiente considerar la población sólo en términos de su cantidad total, existen ciertas características de la misma que están relacionadas con su comportamiento económico: su distribución por edades y sexo, estatura, fuerza, salud, etc, el nivel de sus técnicas adquiridas y su tasa de participación laboral, entre otras.

Los recursos son lo que los economistas clásicos denominaban, en su sentido amplio, “tierra”. El término abarca no sólo la cantidad de tierra, la fertilidad del suelo y los recursos naturales convencionales, sino también el clima, la topografía, la disponibilidad de agua y otras características del medio, incluida la localización.

En los últimos siglos, las innovaciones tecnológicas han sido la fuente más dinámica de cambio económico y desarrollo. La tecnología en la Edad de Piedra se mantuvo sin apenas cambios durante miles de años. Hoy día, en Estados Unidos viven más de 250 millones de habitantes con un alto nivel de vida en el aspecto material. Antes de la llegada de los europeos, sus habitantes empleaban una tecnología determinada y tan sólo unos pocos millones podían vivir en esa misma área.

La relación entre población, recursos y tecnología dentro de la economía está condicionada por las instituciones sociales, entre las cuales se cuenta los valores y modos de pensar (contexto sociocultural). Normalmente, las instituciones que tienen mayor relevancia en las economías nacionales son la estructura social, la naturaleza del Estado o del régimen político, y las inclinaciones religiosas o ideológicas de los grupos o clases dominantes.

Una función social de las instituciones consiste en proporcionar elementos de continuidad y estabilidad, sin los cuales las sociedades se desintegrarían; pero puede ocurrir que, al realizar esta función, actúen como obstáculo para el desarrollo económico, poniendo trabas, impidiendo la explotación racional de los recursos (el caso de las vacas sagradas en India) o inhibiendo la innovación y difusión de la tecnología.

Los investigadores tendrán que ver cuáles son las instituciones relacionadas con la economía e intentar analizar la naturaleza de sus interacciones respecto e variables más puramente económicas.

Según los estudiosos marxistas el elemento clave es el “modo de producción” (tecnología); todo lo demás: la estructura social, la naturaleza del Estado, la ideología dominante, etc es mera superestructura. La lucha entre las clases sociales por el control de los medios de producción proporciona el elemento dinámico. Si bien algunos aspectos del análisis  marxista son útiles para entender la historia económica, el sistema en conjunto está demasiado simplificado y es excesivamente dogmático. Uno de sus puntos débiles es que destaca el modo de producción y no ofrece explicación satisfactoria del proceso de cambio tecnológico. También el error de considerar que las instituciones sociales están determinadas exclusivamente por la infraestructura económica.

Según la teoría denominada “institucionalista”, considera que el desarrollo económico es el resultado de la tensión o lucha permanente entre el cambio tecnológico y las instituciones sociales. Siendo la tecnología el elemento dinámico que favorece el progreso, mientras que las instituciones se oponen al cambio. Esta teoría aborda el proceso del cambio histórico, pero cae en el error de considerar el cambio tecnológico un proceso automático y simplifica la relación entre las instituciones y la tecnología. Al igual que la teoría marxista, cree que puede pronosticarse el resultado final.

Se verá que la relación entre recursos, tecnología, instituciones y población es compleja, interdependiente y en modo alguno puede predecirse.

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Mafius

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