Vuelva usted mañana
He oído decir que Europa acaba en los Pirineos más de una vez. He oído
decir que España es una república bananera, que falta seriedad, que falta gente competente, que sobra picardía y que sobran muchas otras cosas…Y creo que es cierto, hasta cierto punto. Sí, es verdad que no somos un país tercermundista, que estamos en Europa, pero realmente no podemos compararnos con la mayoría de países de la UE, porque francamente estamos en desventaja. ¿La Historia no nos dio las mismas oportunidades? ¿Somos atrasados por naturaleza? ¿Nos han buscado la desgracia los países nórdicos porque tienen envidia de nuestras playas?
No, no y no. Creo que la respuesta la tengo en una pequeña anécdota que me sucedió este mes pasado:
Estas vacaciones estuve en Málaga (en un pueblo llamado Manilva) con mi novia y unos amiguetes míos. La verdad que lo pasé muy bien, hasta que empezó a darme un pequeño dolor en el estómago, que acabó convirtiéndose en un retortijón constante que me hizo pasar un pequeño infierno durante dos días. No soy una persona alarmista, por lo que me aguanté como pude, esperando que se me pasara. Pero la siguiente noche empezaron los vómitos, la fiebre de cuarenta y el cansancio, que también pesa lo suyo, así que por la mañana le rogué a uno de mis amigos que me llevara hasta un centro médico, porque yo no estaba en condiciones de conducir.
Después de averiguar donde estaba el centro nos dirigimos allí, y lo encontramos tras dudar de si aquello era un centro médico o un gimnasio de barrio. Una vez dentro, no nos sorprendió que se tratase de un cuchitril con paredes de ladrillo pelado y un tipo con cara de no haber
dormido mucho, que atendía en el mostrador sin la ayuda de un miserable ordenador. Tras aguantar pacientemente la cola (sólo había una persona,
pero tardó más de lo conveniente) le conté mi situación, y le pregunté qué tenía que hacer para que me viera un médico. “Mira- me dijo - aquí no te podemos atender, porque esto es sólo para la gente de Manilva”.
Me quedé un poco sorprendido, porque sé de primera mano que en Madrid se atiende a gente de Barcelona (como mi prima) y de cualquier zona de España tan sólo con la tarjeta de la Seguridad Social. Pero aún así, y apretándome la barriga por los continuos retortijones le pregunté:
- ¿Dónde tengo que ir?- a lo que respondió:
- Al centro de desplazados -(¿desplazados?)- que está en San Luis.
- Deme la dirección.
- No sé dónde está- “me dijo eso, os lo prometo.”- creo que está cerca
de una gasolinera.
Tras una pequeña conversación (nos hizo un plano con lo que a él le sonaba)nos enteramos de que se trataba de un edificio con marcos amarillos que estaba cerca de una gasolinera. Y no con poco esfuerzo lo encontramos. (Creo que a esas alturas yo ya me estaba poniendo de color
verde).
Esta vez encontramos un centro de salud digno, limpio y espacioso. Pero al preguntar al tipo correspondiente que atendía tras el mostrador (más limpio y espacioso que el otro), nos dijo algo así como “eso tienen que ir ustedes a urgencias, a Estepona”. Menos mal que el amigo que me acompañaba se hizo valer y le dijo que no se quitara el muerto de encima, que me tenía que ver un médico y ya está, y que de ahí no nos movíamos. Con muy mala cara (como no, a nadie le gusta trabajar) nos dio la solución.
- Pues el paciente tiene que registrarse como desplazado (¡¿desplazado?!)
- Vale- le respondí sin ganas de discutir (de verdad, estaba muy muy
malo)- ¿y qué tengo que hacer para registrarme como desplazado?
Y aquí viene lo gordo:
- Pues tiene que esperar a la chica que lo hace, QUE SE HA IDO A COMPRAR- más tarde me enteré que el centro cierra a las 14:00 y que la chica tenía toda la tarde y los fines de semana libres para ir a comprar. Pero muriéndome de impotencia, de rabia y de dolores en la tripa, esperé a que la chica apareciera con dos bolsas del Mercadona y a que se dignara atenderme. Le faltó pedirme el carnet del videoclub y el sello de tres pesetas, pero al fin me registré como “desplazado”.
Para finalizar, me atendió un doctor que me recetó dieta blanda (como si no lo supiera), Buscapina para el dolor y Primperan para las nauseas, que ahí estuvo acertado. Lo que no me gustó tanto es que dentro de la dieta blanda me incluyó la leche, lo que me agravó (por lo que me han dicho después) mi problema de estómago y me dio una diarrea durante unos días que no se quitaba ni con mucho Fortasec. También mandó que me pincharan un suero.
La enfermera que me lo puso cayó en la cuenta de que casi eran las dos (su hora de salir), y cada dos por tres me soltaba cosas como: - a ver si pongo el goteo un poco más rápido -de hecho se vistió de calle para salir corriendo en cuanto terminara-y a ver cuanto le queda a esto.-
Incluso algo así como - te lo quito, que con lo que llevas ya es suficiente.
Vamos, que yo era el pesado de última hora, sólo a mí se me ocurre
querer recuperar la salud cuando están a punto de dar las dos.
España acaba en los Pirineos porque funciona demasiado bien la ley del mínimo esfuerzo, el enchufe, el arreglar las cosas a golpe de subvención y todas esta cosas tan típicas nuestras que nos convierten en un país único. Un país con grandes posibilidades y pocas ganas de trabajar. Un país desarrollado, pero en el que cuesta demasiado esfuerzo hacerlo, y preferimos no desarrollarnos tanto.
Aunque las cosas pueden ser más rápidas y eficientes, es mejor que vuelva usted mañana, porque hoy no me apetece, y mañana tampoco.

Una duda. Esta denuncia, crítica o similar no esta ya hecha? He procurado dentro de mi ignorancia no cometer faltas, Pedro. Saludos
Como novato que soy en Mafius.com no he podido leer todas las críticas. Es muy probable que haya similitudes con alguna otra.
Saludos
Tomelloso; aunque Álvaro haya tocado un tema del que ya se escribió ha aportado nuevos datos y una nueva manera de verlo. Además de una experiencia personal.
Álvaro, te has copiado un poco de mi foto xD.
Aunque sea en tono irónico o pueda parecerlo, me alegra el ver que al menos intentas cambiar la forma de contestar aquí.
Allá donde fueres haz lo que vieres xd xd
Nosotros que vivimos en ibiza una isla en la que la poblacion aumenta considerablemente en los meses de verano es comun ver desplazados perdidos entre la multitud de gente