Sí al botellón pero no a la velocidad

El tema del botellón lleva hablándose más de una década y en ella hemos podido observar múltiples concentraciones de jóvenes donde el alcohol ha sido el Rey y el parque el palacio. Ante este tipo de situaciones normalmente se nos dan las opiniones de dos tipos: a favor y en contra.

Ciertamente este caso me recuerda bastante al problema de la velocidad. Se dice que una persona no puede correr ya que se pone en peligro la vida de las personas que están también en la carretera aparte de si se dan una hostia ser el estado el que tenga que pagar a los servicios sanitarios, policiales, etc. Casi nadie se opone a que en este caso la gente pueda correr.
En el botellón pasa algo parecido: hay un grupo de vecinos que podrían ser perjudicados con el botellón. Sin embargo lo que no es igual es los apoyos que recibe el botellón, ya que parece ser que aquí podemos hablar de los derechos de hacer botellón y de la libertad pero no del tío que la tiene que soportar.

Ante este caso el gobierno ya reaccionó prohibiendo el botellón en la calle, sin embargo, no me deja de llamar la atención el grupo de personas que siguen diciendo que esto es injusto. Si es injusto ¿Por qué el correr no? Ya que según ellos no importa el molestar a otras personas [...].

El botellón puede aportar todo lo bueno o malo a las personas, depende de ellos mismos y nadie es quién para decidir por esa personas. Sin embargo donde el botellón ya ha demostrado que no puede convivir es con la basura y el vandalismo que provoca, ya que eso es molestar a los demás y las libertades de una persona acaban donde empiezan la de la otra.

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Mafius

3 Responses to “ Sí al botellón pero no a la velocidad ”

  1. hola,quiero exponer un hecho que esta mas que constatado,y no por ello mas sorprendente,creo que tiene que ver algo con el botellon.
    ¿¿¿¡¡¡COMO ESPOSIBLE QUE SE VEA TANTO COCHE DE ALTO NIVEL,CONDUCIDO POR NIÑATOS DE NO MAS DE 20 AÑOS!!!!!!????
    Vamos hacia el caos,esto no tiene arreglo,la sociedad ya no tiene valores.
    ¿DE DONDE SACAN EL DINERO PARA PAGAR ESOS COCHAZOS??? EH!¿DE DONDE C…..?
    ADEMAS ,CUANDO CRUZAS UN CEDA EL PASO,TE MIRAN COMO PERDONANDOTE LA VIDA!!!
    Por favor,que alguien pare este ritmo,que yo me quiero bajar.
    por ultimo,se que lo que acabo de exponer,no es politicamente correcto,pero por lo menos me he desahogado.

  2. MAFIUS TE VOY A COBRAR POR CORREGIRTE LAS FALTAS
    “a favor u en contra.”

    MIRE USTÉ SE DICE “O” A FAVOR O EN CONTRA, NUNCA U, REPASATE LA GRAMATICA Y ANTES DE ESCRIBIR VETE A CLASES DE LENGUA DEL IES JOSE SARAMAGO CON EL PROFESOR DE FILOSOFIA

  3. Las personas que consumen alcohol de forma abusiva e incluso las que dependen de él son prácticamente indistinguibles, a simple vista, del resto de la sociedad. Así pues, desterremos de una vez por todas los viejos estereotipos referidos a «los alcohólicos». Esos clichés en los que se asociaba esta enfermedad a los «mendigos», «viciosos», «borrachos», etc. y por los que no se aceptaba ninguna implicación del resto de la sociedad, ya que se consideraba únicamente responsabilidad del «bebedor» el mantener ese abuso.

    El hecho de que las personas dependientes puedan llevar, en algunos casos, una vida social casi normal o realizar una activad laboral, que en casi todo puede ser similar a la del resto de sus compañeros de trabajo; conlleva que en muchas ocasiones sea difícil identificar al alcohólico sólo basándonos en su apariencia o manifestaciones exteriores.

    Ahora bien, cada sustancia de abuso presentará algunas particularidades que nos ayudarán a identificar al consumidor. Nosotros planteamos, como uno de los objetivos de este texto, revelar las de los adictos al alcohol, y para ello ofrecemos algunos datos introductorios.

    Según el Observatorio Español Sobre Drogas, se está asistiendo a una mayor penetración social del uso del alcohol con una reducción de los consumos habituales. Los adultos consumen de forma más regular durante la semana (vino y cerveza) y, aunque su conducta no genere alarma social, son los adultos los que atesoran la mayor parte de los problemas derivados del abuso del alcohol. La edad media del primer consumo es a los 13 años. El consumo semanal llegaría a los 14 años, siendo los jóvenes de 20 a 24 años los que con mayor frecuencia se embriagan.
    Los adolescentes han pasado de la cultura de la litrona de los años 80 al patrón nórdico de los 90: consumo en atracones de fin de semana. Así, los jóvenes se convierten en consumidores de fin de semana y días festivos, siendo el lugar de consumo de alcohol la calle, los sitios de diversión, en compañía de «colegas» de grupo, fuera del ámbito del hogar, y en algunos casos asociados con tabaco, hachis, marihuana, cocaína, heroína o drogas sintéticas.

    Hoy en día muchos jóvenes tienen mayores oportunidades y disponen de más ingresos, pero por ello son más vulnerables a las técnicas de marketing y ventas, que cada vez son más agresivas en los productos de consumo y sustancias potencialmente peligrosas como el alcohol. La información que se suministra acerca de las drogas es contradictoria y difusa. Los mitos sobre el alcohol, la confusa división entre drogas “duras” y “blandas”, hacen que la decisión tomada no sea libre ya que se basa en información incorrecta.

    Las principales tendencias en los patrones de consumo de alcohol entre los jóvenes son:

    - La mayor experimentación con el alcohol entre los/as niños/as.
    - El aumento en los consumos de alto riesgo, como consumos excesivos en cortos periodos de tiempo y de «borracheras», especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
    - La mezcla de alcohol con otras sustancias psicoactivas (policonsumo).
    - En algunos jóvenes hay claros vínculos entre el consumo de alcohol, tabaco y drogas ilegales.
    A nivel epidemiológico la relevancia del alcohol se encuentra no sólo en el hecho de que sea la droga más consumida por los adolescentes y jóvenes. Los jóvenes llegan al «uso» y/o «abuso» de alcohol como rito de iniciación a la adolescencia, forma parte de sus vidas y de la sociedad en la que viven. De ahí que el alcohol sea considerado como indispensable en cualquier fiesta. Estas actitudes ante el tóxico son aceptadas por la sociedad, de mejor o peor grado, asistiendo al ritual, cada vez más frecuente en este sector juvenil, de beber porque todos lo hacen, no está mal visto y si no lo haces el grupo de pares te puede considerar «raro».

    Esta asociación entre diversión, alcohol y otras drogas es un fenómeno generalizado en Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que el 5 % de las muertes de jóvenes de 15 a 19 años de edad, en todo el mundo, está asociado con el consumo de alcohol. Sin despreciar el hecho de que «abusar del alcohol» es ya un serio problema, la ingesta de bebidas alcohólicas provoca el 4 % de todas la enfermedades y causa, además, entre el 20 y el 40 % de los cánceres de esófago, hepatitis, epilepsia, accidentes de circulación, agresiones y homicidios.

    El Alcoholismo se revela como «un problema» con implicaciones médicas, psíquicas, educativas, sociales y comunitarias. Aún así, tenemos pocas oportunidades de conocer la misión de prevención que muchos profesionales y organizaciones desarrollan cada día. Y la lucha por la prevención del abuso alcohol, lo mismo que contra el consumo de otras drogas, es una parte fundamental del proceso educativo de la sociedad, la escuela y la familia.

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