Para el dolor de pelo… ¡Aspirina!

¿Cuántas veces hemos encendido nuestros televisores para ver el Telediario y hemos escuchado sobre un caso de muerte por sobredosis de medicamentos? ¿Y cuántos anuncios de los mismos podemos ver a lo largo del día durante los cortes publicitarios?

Seguramente, muchos ya se han percatado del bombardeo publicitario que sufrimos los telespectadores día a día, pudiendo llegar a conocer cientos de los más variados y diversos productos que podemos encontrar en el mercado: lavaplatos, comida, restaurantes, coches, detergente… Cada anuncio podemos verlo un gran número de veces cada vez que encendemos nuestros televisores, llegando, en la mayoría de los casos, a aprendérnoslos de memoria e, incluso, a odiarlos, ya que escuchar y observar continuamente lo mismo hace que llegue un momento en el que no podamos más y que, en muchas ocasiones, apaguemos la televisión y nos perdamos el final del programa que estábamos viendo.

Pero lo peor llega cuando nos damos cuenta de que muchos de esos anuncios están dedicados a los más variados medicamentos, de los que se prometen “milagros”, unos “milagros” que pueden resultar ser una pesadilla para el público, especialmente el infantil y juvenil, ya que son receptores de este tipo de publicidad solamente con esperar a que empiecen sus dibujos animados favoritos o su serie preferida. Este se podría considerar un serio problema, pues un niño no es capaz de distinguir los límites y la peligrosidad de esas sustancias que aparecen en televisión de una forma repetitiva y que, probablemente, hayan visto en su casa alguna vez, por lo que podrían hacer uso de ellas de una manera más que preocupante.

Los anuncios de medicamentos casi siempre nos informan de su uso, efectos y composición, invitándonos al final a consultar a nuestro farmacéutico y a leer detenidamente las instrucciones de uso. Pero eso no es suficiente para evitar posibles accidentes que puedan tener lugar entre el público: para muchos podría considerarse “tentador” un producto que acabe con los dolores de cabeza o de espalda, que elimine determinados daños físicos o que nos ayude a conciliar el sueño; así, mucha gente no se para a pensar en la dosis que debería consumir cada vez o si su organismo lo aceptaría.

De esta manera, esos anuncios de medicamentos que nos hacen creer que van a solucionar todos nuestros problemas lo único que consiguen es incrementárnoslos, pudiendo llegar a ser mortales en alguno de los casos. Por ello, el número de anuncios publicitarios debería ser mucho menor, al igual que el número de veces que los repiten. Y digo yo, ¿realmente merece la pena “jugar” de esa manera con la vida de las personas arriesgando su salud solamente para obtener un beneficio económico?

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Eleny

7 Responses to “ Para el dolor de pelo… ¡Aspirina! ”

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  2. Y la conclusión es?…(quizá pedir responsabilidad a la población;recordad que las compañias de medicamentos tienen derecho a anunciar su producto(los que no necesitan receta) y que esos medicamentos están aprobados por el colegio de famaceúticos, sino no se arriesgarían a anunciarlos en la tele a expensas de una denuncia).

  3. No considero a la gente que lee mis artículos tonta, por lo que confío en que mis argumentos a lo largo del mismo den pie a conocer mi opinión al respecto. Tanto las realidades como lo más subjetivo ya han quedado más que reflejados en el texto que he escrito. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

  4. Debería haber mas regulación en todo esto, pero hay muhcho dinero detrás…

  5. “publicitario que sufrimos los teleespectadores día”

    SOBRA UNA E EN TELEESPECTADORES

  6. Muchas gracias, Marta, por tu corrección. Ahora mismo lo corrijo, que se me ha pasado.

  7. Eleny, tiene toda la razón en lo que expone. Estamos ante un mundo que se mueve a través de la publicidad y esto es lo que manda, no importa si es realmente bueno o malo, si ayuda o entorpece a las personas, lo que realmente importa es cuanto dinero se ingresa. La industria farmaceútica es un negocio y desgraciadamente de los más sucios del planeta a pesar de tener el cometido de luchar contra los males que afectan a las personas. No interesa curar o sanar a las personas, tan sólo interesan los beneficios que cada medicamento aporta y tener el control y la patente del mismo. Convendría hablar con Elkin Patarroyo, quien dono su patente y preguntarle si realmente a l mundo, los gobiernos o magnates de la industria les interesan personas y obras así.
    Eleny, gracias por tu blog y tus notas que estan interesantes, recuerda que me debes una foto.
    A todo el mundo adelante y optimismo en esta vida que todo puede mejorar.

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