Es una situación normal ver como las inspecciones de trabajo sacan un riñón a los empresarios por no tener una chapita que ponga “extintor” encima del extintor, o por no tener un cartel reflectante que ponga “salida” en la salida. Además del habitual atraco del 35% de los beneficios que se debe pagar mediante el impuesto de sociedades. Permisos, licencias, multas escandalosas por poca cosa……
Por otro lado me resulta increíble como en los negocios regentados por ciudadanos chinos podemos observar las pelis porno al lado de las mandarinas, una estantería más a la derecha que los insecticidas de marcas reconocidas a precios irrisorios, encima de los juguetes que no cumplen ninguna normativa. Y no pasa nada de nada. Ni siquiera pasa nada aunque estén exentos de impuestos de cinco a siete años (pasados éstos sólo tienen que pasar la empresa a nombre de cualquier familiar para obtener otros tantos). Y sin problemas de licencia de apertura. Ni problemas para saltarse todos los horarios, jornadas laborales o convenios. Los sindicatos, por cierto, chitón.
Otra cosa que me extraña muchísimo es que he visto a otros ciudadanos de otros países regentar multitud de establecimientos distintos. Sudamericanos con tiendas de ultramarinos, kioskos, talleres, etc. Rumanos con empresas de reformas, o bares……cualquier cosa, dependiendo del estudio o la idea del propietario.
Sin embargo hay dos tipos de negocio chino: restaurantes y todo a cien. En un restaurante c
hino de Pontevedra comeremos el mismo menú que en Jaén. En África Occidental, farmacias, y tengo entendido que en EEUU, licorerías. Esto me da a entender que hay algo más grande detrás de estos establecimientos que una simple asociación de empresarios, sobre todo después de oír el rumor (y que conste que no estoy confirmando, porque no lo sé a ciencia cierta), que el gobierno chino devuelve el 100% del IVA a los dueños de locales. Vamos, que si esto fuera cierto, y algo de cierto habrá debido a las ventajas que obtienen sobre el resto de negocios, se trataría en cierto modo de una colonización económica, que obliga al competidor local, que carga a su espalda con una losa impuesta por el gobierno, a ampliar sus horarios a veinticuatro horas, cobrar la mitad y rebajar su nivel de vida, y a la larga el de todos, a los baremos chinos.
Ningún gobierno, ni siquiera el nuestro, es tan idiota como para conceder estos privilegios gratis. Mi pregunta es: ¿Quién gana con esta situación?¿Y qué obtiene?















